La fotografía actual de las relaciones comerciales de los Veintisiete con Estados Unidos y con otros socios internacionales es muy diferente a la de hace un año, cuando el presidente de EEUU, Donald Trump, lanzó su estrategia de "aranceles recíprocos" contra el mundo.
Trump anunció el 2 de abril de 2025 un gravamen del 20 % sobre casi todas las exportaciones de la UE, el doble del 10 % universal aplicado a otros países.
En el primer trimestre de ese año, el superávit comercial europeo con la primera potencia mundial superaba los 80.000 millones de euros -un balance derivado de prácticas comerciales "injustas", según el mandatario republicano-, y rozaban el 20 % de las ventas del bloque al exterior.
Desde entonces, y tras meses de guerra comercial y vaivenes arancelarios a ambos lados del atlántico, el excedente europeo ha ido decayendo hasta situarse en el último cuarto de 2025 en 31.000 millones de euros.
El pasado jueves, la Eurocámara decidió blindar los intereses de la Unión en sus intercambios con Estados Unidos al apostar por la introducción de cláusulas de protección contra posibles nuevos aranceles o chantajes desde la Casa Blanca.
Con esa decisión, el Parlamento Europeo puso punto y seguido a tres meses de tensión después de que los eurodiputados frenaran hasta dos veces la tramitación del acuerdo, la primera por las amenazas de Trump de hacerse con Groenlandia y gravar más a los países europeos que reforzaran su presencia militar en la isla ártica y la segunda por la sentencia de la Corte Suprema que anuló buena parte de los aranceles del republicano.
La tramitación por parte del órgano legislativo europeo permitirá la aplicación plena del acuerdo comercial alcanzado el pasado julio, que fijaba una tasa máxima del 15 % a la mayoría de importaciones europeas y eliminar los aranceles comunitarios a bienes industriales estadounidenses.
A lo acordado inicialmente entre Trump y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, los eurodiputados han añadido nuevas cláusulas que permiten a la UE suspender el pacto si Washington introduce nuevos aranceles o cuestiona la integridad territorial europea, entre otras disposiciones.
En los últimos meses, la UE ha logrado sellar su histórico acuerdo de libre comercio con el Mercosur, que tras 26 años de negociaciones permitirá una de la mayores zonas integradas del mundo.
El pacto comercial comenzará a aplicarse en mayo de forma provisional y a la espera de una sentencia del Tribunal de Justicia de la UE, instancia ante la cual la Eurocámara lo ha recurrido.
Además, el bloque cerró recientemente un nuevo pacto comercial con Australia tras una década de contactos, concluyó sus negociaciones con la India para lo que será "la madre de todos los acuerdos", según ambas partes, y alcanzó el pasado septiembre otro con Indonesia.
"Estos acuerdos son significativos, porque, aunque no sean los países con los que más comercia la UE, sí destacan por su elevada población y expectativa de crecimiento económico", dijo a EFE Pedro Aznar, profesor de Economía y Finanzas de Esade.
El experto destacó en particular el acuerdo con Mercosur tras su larga y compleja negociación y el de la India, que da acceso comercial al país más poblado del mundo pese a tratarse de "un mercado complicado y muy regulado".
Aunque considera necesario "dar tiempo" a estos pactos, el académico considera que los esfuerzos de la UE son "necesarios pero no suficientes" para compensar la caída de sus exportaciones a EEUU cercana al 28 % durante el último año, y pese al incremento de intercambios con otros socios.
Preguntado sobre un posible acercamiento comercial a China por parte de la Unión, algo que han buscado a nivel bilateral países como Alemania o Francia, Aznar dijo que se trata de una opción "delicada" en la que Bruselas trata de buscar equilibrio entre fortalecer lazos con la segunda economía mundial dentro del respeto a las reglas comerciales, y evitar al mismo tiempo una mayor penalización de Washington.