Inicialmente, las autoridades se negaron a autorizar las manifestaciones en Moscú y San Petersburgo, esgrimiendo razones sanitarias.
El político opositor Boris Nadezhdin, uno de los organizadores de las protestas en Moscú, afirmó que se toma la respuesta de las autoridades como “una burla”.
“Todas las respuestas son iguales y parecen una burla. No podéis (reuniros) por el covid”, dijo.
A la vez, lamentó que otras manifestaciones en los mismos lugares sí se autorizan sin que la situación epidemiológica afecte a sus celebraciones.
Una respuesta similar recibieron los activistas que pretendían convocar manifestaciones en la segunda ciudad rusa.
"Si a las personas no se les da la oportunidad de protestar de manera pacífica y legal, aumenta el riesgo de que se produzcan protestas violentas e ilegales", escribió Nadezhdin en redes sociales.
Inicialmente las autoridades permitieron las protestas en cuatro ciudades, incluidas Penza, Vladímir o Yakutsk.
No obstante, estos días se supo que también en estas ciudades las protestas no podrán celebrarse, puesto que las autoridades revocaron las respectivas autorizaciones.
En Penza informaron sobre un clase de patinaje que coincide con la protesta de los activistas, por lo que esta tendrá que ser cancelada.
Mientras en Vladímir, las autoridades suspendieron el acto por "amenaza de ataque de drones" ucranianos.
En Yakutsk, la alcaldía se escudó en "trabajos técnicos en espacios públicos" para justificar su decisión.
En la ciudad siberiana de Irkutsk, una protesta similar tenía que celebrarse el 1 de marzo, pero fue cancelada debido a la gran cantidad de gente que planeaba participar en el acto, ya que eso, dicen las autoridades, crearía una amenaza para el orden público.
Este jueves se supo sobre el arresto administrativo de 15 días al que fueron condenados dos estudiantes moscovitas por protestar contra los bloqueos de internet sin autorización.
La decisión sobre el arresto de jóvenes se produjo el miércoles, pero trascendió en la prensa solo el jueves.
El Ministerio de Interior ruso advirtió, por su parte, de responsabilidad administrativa y penal que puede acarrear la participación en manifestaciones no autorizadas contra los bloqueos de internet.
La popular red de mensajería Telegram, que llegó a contar con unos 100 millones de usuarios en este país, “está muriendo”, afirmó el jueves el jefe de la corporación de telecomunicaciones estatal rusa, Rostelecom, Mijaíl Oseevski.
En cambio, el servicio nacional MAX, el Telegram ruso, “está creciendo”, aseguró.
Según las estadísticas oficiales, a día de hoy MAX cuenta con 107 millones de usuarios registrados.
El mes pasado, varios medios rusos adelantaron que Telegram sería bloqueado definitivamente el 1 de abril.
De acuerdo con medios independientes rusos, la popular red de mensajería ya es inaccesible sin el uso de servicios VPN para eludir los bloqueos.
Las autoridades justifican la medida por el deseo de minimizar los casos de reclutamiento de personas para cometer distintos delitos que se realizan a través de esa popular aplicación.
El dueño de Telegram, Pável Dúrov, acusa, a su vez, al Gobierno ruso de censurar la libertad de expresión.
Junto con el bloqueo de Telegram y de WhatsApp, las autoridades rusas restringieron durante tres semanas el acceso a internet móvil en el centro de Moscú, algo que generó un gran malestar entre los empresarios y ciudadanos comunes.