"La venta del Grupo Yuzhuralzoloto se está preparando activamente", reconoció la agencia estatal de gestión de propiedad, Rosimuschestvo, citada por el diario Kommersant.
Los activos de la empresa fueron transferidos al estado tras un proceso contra su expresidente, Konstantin Strúkov, después de dictar que el empresario se hizo con la minera de manera fraudulenta.
Hasta ayer las cuentas de la empresa, que suman 32.100 millones de rublos (393 millones de dólares), estuvieron congeladas.
En julio la Justicia rusa procedió a confiscar la empresa minera, presente en la región de Cheliábinsk, en los Urales, tras celebrar un juicio a puerta cerrada.
Días antes la policía registró las oficinas de Yuzhuralzoloto, una de las mayores empresas mineras del país, por cuestiones relacionadas con la seguridad laboral y contaminación.
La compañía ya tuvo problemas con las autoridades rusas cuando el verano pasado les obligaron a suspender durante varios meses las operaciones en cuatro de sus minas por una serie de infracciones en Kurasán, Kurasán Sur, Berezniakovski y Svetlinski.
Durante los registros, las acciones de la empresa se desplomaron en más de un 12 %.
Según la propia compañía, la cuarta en producción de oro de Rusia, Yuzhuralzoloto es la segunda empresa con los mayores yacimientos de este metal precioso del país.
A mediados del año pasado medios rusos informaron que en tres años Rusia había nacionalizado activos privados por valor de unos 50.000 millones de dólares, lo que equivale al 2 % del PIB.
Desde entonces la campaña de nacionalización continuó y el Ministerio de Finanzas ruso admitió que utilizarían el dinero obtenido de la posterior privatización de activos para rellenar los presupuestos estatales, que desde el inicio de la guerra de Ucrania en 2022 priorizan el gasto militar.