Entre las jurisdicciones afectadas por el nuevo estado de excepción se encuentran la capital Quito y Guayaquil, las dos principales ciudades del país, que suman entre las dos unos 7 millones de habitantes, de un total de cerca de 18 millones que tiene el país andino.
Durante la vigencia de este estado de excepción estarán suspendidos los derechos fundamentales de inviolabilidad del domicilio y de la correspondencia, de modo que la Policía y las Fuerzas Armadas podrán ingresar a viviendas sin autorización judicial previa, así como interceptar comunicaciones.
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Asimismo, las Fuerzas Armadas se desplegarán para desarrollar operaciones contra las organizaciones criminales en coordinación previa con la Policía.
El decreto fue emitido en la víspera al inicio de los tres días festivos por Semana Santa en Ecuador, cuando millones de ecuatorianos están saliendo de viaje a visitar otras zonas del país.
Zonas fronterizas
Las provincias bajo esta medida están ubicadas principalmente en la costa del país, donde se concentran las actividades de las organizaciones criminales, dedicadas principalmente al narcotráfico con el objetivo de enviar grandes cantidades de cocaína producida principalmente en Colombia hacia Europa y Estados Unidos.
Este es el caso de Esmeraldas y El Oro, fronterizas con Colombia y Perú, respectivamente, así como Guayas, Manabí, Santa Elena, Los Ríos y Santo Domingo de los Tsáchilas.
A ellas se suma Pichincha, donde se encuentra Quito, y la provincia amazónica de Sucumbíos, fronteriza también con Colombia, donde recientemente las Fuerzas Armadas de Ecuador desarrollaron operaciones militares con la colaboración de Estados Unidos para destruir supuestamente campamentos de los Comandos de la Frontera, grupo disidente de la extinta guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
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Desde 2024, cuando Noboa declaró la “guerra” al crimen organizado, el presidente ecuatoriano ha decretado sucesivos estados de excepción cuyo alcance ha variado en función del momento, hasta abarcar en algunos a todo el territorio nacional.
El penúltimo contempló incluso un toque de queda nocturno durante 15 días en cuatro provincias, incluida Guayas, cuya capital es Guayaquil.
El propósito es aplacar la peor crisis de violencia criminal del país, pero hasta el momento los índices de violencia siguieron incrementándose hasta situarse a la cabeza de Latinoamérica en homicidios, con más de 50 por cada 100.000 habitantes en 2025.