"Catar celebra el anuncio del alto el fuego entre EE.UU y la República Islámica de Irán, y lo considera un primer paso hacia la desescalada, subrayando la necesidad urgente de aprovecharlo para evitar la propagación de la tensión en la región", dijo el ministerio de Exteriores catarí en un comunicado.
La nota elogió los esfuerzos de Pakistán y otros mediadores para alcanzar el cese del fuego durante dos semanas, en tanto subrayó la importancia "del pleno cumplimiento" de lo acordado por las partes para "garantizar la consolidación de la tregua y crear las condiciones propicias para el diálogo".
El ministerio catarí exigió que "Irán cese de inmediato todos los actos y prácticas hostiles que socavan la estabilidad regional y respete la soberanía de los Estados, garantizando así que tales violaciones no se repitan", en alusión a los ataques iraníes contra sus vecinos árabes del Golfo, y el cierre del estrecho de Ormuz por donde pasa un 20 % de las exportaciones de petróleo del mundo.
En este contexto, el comunicado "subraya la importancia de garantizar la seguridad de las rutas marítimas, la libertad de navegación y el comercio internacional de conformidad con las normas del derecho internacional, lo que contribuye a mantener la estabilidad de la región y de las cadenas de suministro mundiales".
El Gobierno catarí reiteró también su "apoyo inquebrantable a todos los esfuerzos diplomáticos y las iniciativas pacíficas", ya que "el diálogo serio y responsable, así como la adhesión a los principios del derecho internacional y la buena vecindad, son los pilares fundamentales para resolver las crisis y evitar sus graves repercusiones en la región y en el mundo".
El portavoz de Exteriores catarí, Majed al Ansari, insistió este martes en una rueda de prensa que los países árabes vecinos de Irán formen parte de cualquier acuerdo futuro sobre Ormuz.
Aludía a los miembros de la alianza política y económica del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), integrada además de Catar, por Arabia Saudí, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Baréin y Omán, cuyas economías dependen fuertemente de la exportación de petróleo y gas a través de Ormuz.