El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, se reúne este miércoles en Washington con Trump y los secretarios de Estado, Marco Rubio, y de Guerra, Pete Hegseth, un encuentro que la Alianza asegura que estaba previsto desde hace tiempo, al margen de las amenazas del presidente estadounidense.
Donald Trump ha sido muy crítico con la falta de apoyo de la organización para desbloquear el estrecho de Ormuz y con la negativa de varios aliados europeos a autorizar que aviones estadounidenses usen sus bases conjuntas o sobrevuelen sus espacios aéreos para atacar Irán.
Pero antes de llegar aquí, Trump ya había "regañado" en varias ocasiones a los miembros de la Alianza Atlántica por no dedicar, a su juicio, suficiente dinero a la defensa, confiando en que EE.UU. proteja a Europa.
Ya en su primer mandato, el 12 julio 2018, el presidente estadounidense, que había tomado posesión en enero de 2017, criticó a los miembros de la OTAN por su escaso gasto en defensa en la cumbre de Bruselas.
Tras su vuelta a la Casa Blanca, incluso antes de haber tomado posesión para su segundo mandato, Trump insistió en el asunto y dijo que los miembros de la OTAN debían gastar más en defensa.
"Están aprovechándose de nosotros", asegura y afirma que EEUU solo permanecerá en la OTAN si los aliados "pagan sus facturas". "Exige" un gasto del 5% del PIB en defensa para 2035.
Sus críticas a la OTAN se han intensificado en los últimos meses, especialmente por la respuesta de la Alianza a su ataque a Irán. Estas son sus declaraciones más destacadas en lo que va de año:
Asegura que con Groenlandia en “manos de Estados Unidos” la OTAN sería más eficaz y formidable, y advierte de que sin el poder militar estadounidense la Alianza no sería una fuerza disuasoria efectiva.