"Unos terroristas abrieron fuego repentinamente contra una patrulla policial, como resultado de lo cual un agente murió y otros cuatro resultaron heridos", informó el subinspector general de policía de la ciudad de Kohat, Irfan Tariq, en un comunicado.
El ataque ocurrió en el distrito de Hangu, ubicado en la provincia noroccidental de Khyber Pakhtunkhwa (KP), escenario habitual de este tipo de ataques a los profesionales sanitarios y su seguridad.
Según las autoridades, dos de los atacantes fueron abatidos tras un intercambio de fuego con las autoridades, mientras que los cuatro policías heridos fueron trasladados de urgencia a un hospital de la zona.
Tras el ataque, se ha iniciado una operación de búsqueda en la zona, donde las fuerzas de seguridad continúan intentando localizar a más atacantes.
Las autoridades han indicado que la campaña de vacunación contra la polio "continuará con normalidad" y que los presuntos insurgentes "no podrán debilitar la moral de la nación".
Desde su inicio en 1994, el programa de vacunación contra la polio en Pakistán ha afrontado numerosos ataques por la desinformación y la oposición de algunos sectores conservadores, que sostienen que la vacuna es una conspiración occidental para esterilizar a los niños musulmanes o que contiene productos derivados del cerdo.
Esta desconfianza ha generado un entorno peligroso para los sanitarios, especialmente en las provincias de KP y Baluchistán, donde han sido blanco frecuente de ataques por parte de grupos militantes.
La persistencia del virus, que dejó más de 30 casos en 2025, es considerada una emergencia. Pakistán y Afganistán son los únicos dos países del mundo donde la poliomielitis sigue siendo endémica.