En el centro de congresos Djamaa el Djazair, después de reunirse con el presidente Abdelmadjid Tebboune, el papa invitó a Argelia a que, gracias a su experiencia, se pueda "alcanzar una mayor justicia entre los pueblos".
Porque, señaló, "no multiplicando incomprensiones y conflictos, sino respetando la dignidad de cada persona y dejándose conmover por el dolor ajeno, podrán convertirse en protagonistas de un nuevo rumbo de la historia —hoy más urgente que nunca— ante las continuas violaciones del derecho internacional y de las tentaciones neocoloniales".
Al respecto, criticó que "muchas sociedades que se creen avanzadas se precipitan cada vez más en la desigualdad y la exclusión" y "las personas y las organizaciones que dominan sobre los demás, y África lo sabe bien, destruyen el mundo que el Altísimo ha creado para que viviéramos juntos".
Invitó entonces a los gobernantes del país "a promover una sociedad civil viva, dinámica y libre, en la que especialmente se reconozca a los jóvenes la capacidad de contribuir a ampliar el horizonte de la esperanza para todos".
Indicó además, en un discurso también dirigido al resto del mundo, que "las autoridades están llamadas no a dominar, sino a servir al pueblo y a su desarrollo".
"La acción política encuentra, por tanto, su criterio en la justicia, sin la cual no hay paz auténtica, y se expresa en la promoción de condiciones equitativas y dignas para todos", agregó.
Realizó también un llamamiento para que "en un mundo lleno de enfrentamientos e incomprensiones, ¡encontrémonos y tratemos de comprendernos, reconociendo que somos una sola familia! Hoy, la sencillez de esta certeza es la llave para abrir muchas puertas cerradas".
El papa se presentó también "como testigo de la paz y la esperanza que el mundo anhela ardientemente".
En su discurso, el papa lamentó que a veces "los símbolos y las palabras religiosas pueden convertirse, por una parte, en lenguajes blasfemos de violencia y opresión y, por otra, en signos carentes de significado en el gran mercado de consumos que no sacian".
Pidió entonces "educar en el sentido crítico y en la libertad, en la escucha y en el diálogo, en la confianza que nos hace reconocer en quien es diferente a un compañero de viaje, no a una amenaza";
"Debemos trabajar por la sanación de la memoria y la reconciliación entre antiguos adversarios", señaló en su segundo acto público en Argelia, después de haber visitado el monumento de los Mártires.