Con claveles rojos en la solapas, las camisetas, el pelo e incluso pintados en la piel, los portugueses salieron un año más a festejar este día acompañados de carteles defendiendo la libertad y reclamando que "fascismo nunca más".
Dos tanques abrieron la marcha en recuerdo del levantamiento militar que hizo caer a la dictadura, parte de la memoria visual del pueblo portugués ya que aquel día vehículos blindados entraron en Lisboa para ocupar puntos estratégicos y forzar la caída del régimen; aunque no fue una revolución violenta, los fusiles fueron adornados con claveles y desde entonces este es el símbolo de la libertad.
Este año, la conmemoración fue especial puesto que es el aniversario número 50 de la entrada en vigor de la Constitución portuguesa, aprobada el 2 de abril de 1976 pero efectiva desde el 25 de abril de ese mismo año.
"Se cumplen 50 años de la Constitución, que es el mayor retrato de lo que fue la revolución y la liberación que tuvo el pueblo portugués tras 48 años de fascismo", explicó a EFE Rafael, un joven que marchó por la Avenida Liberdade, una de las principales arterias de la capital lusa y por donde anualmente transcurre esta concentración.
A lo que su compañero Domingos agregó: "No se trata única y exclusivamente de valorar lo que se hizo en el pasado, porque abril no es solo lo que pasó, sino lo que se puede hacer en el futuro, porque hay un proyecto específico que está inscrito en la Constitución y que aún está por cumplir".
"Por eso hemos venido aquí: no se trata solo de valorar lo que se hizo en el pasado, sino precisamente de proyectar lo que se puede hacer en el futuro", concluyó el joven.
Otro de los asistentes fue Eugenio Pacheco Ruivo, como cada año, quien llegó acompañado de una fotografía impresa a modo de pancarta en la que se le puede ver junto a sus compañeros en el cuartel donde estaba retenido justo aquel 25 de abril de 1974 por su ideología.
Al rememorar la historia, se emociona mientras un grupo de personas se congrega para escuchar cómo los que estaban presos no supieron de la noticia hasta el día después, el 26 de abril, y fue por su unión que acabaron dejándolos a todos libres, ya que en un primer momento solo querían liberar a unos cuantos.
Pacheco Ruivo, de 72 años, acudió con el mismo jersey con el que salió de la cárcel el día después de la Revolución de los Claveles y al ver la calle llena, conmovido, dijo a EFE: "No queremos dictadura, no queremos fascismo, queremos libertad y queremos que se respete la Constitución".
También este sábado el presidente de Portugal, el socialista António José Seguro, pronunció su primer discurso en el Parlamento como jefe de Estado, tras asumir el cargo el pasado marzo, y consideró que se trata de una fecha dotada de un "valor incuestionable" que "cuenta con un apoyo abrumador e intergeneracional".
Durante su alocución pidió a los jóvenes "estar atentos": "Cuando vean que se vulnera un derecho fundamental, denuncien en voz alta lo que han visto. Cuando la intolerancia aplaste la ciudadanía, den la voz de alarma, porque la noche se apodera rápidamente del día. Cuando oigan que se utiliza la palabra libertad para restringirla, defiéndanla".