De acuerdo con el relato de la madre, un compañero habría dejado un lápiz en el pupitre sin que el menor lo advirtiera. Al sentarse, el objeto se incrustó en la zona del glúteo, provocando una herida de extrema gravedad que afectó el intestino y generó una hemorragia severa.
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Desidia en el hospital público
Tras lo ocurrido, docentes trasladaron al niño al Hospital Distrital de la ciudad de Limpio, como primera medida de urgencia. Sin embargo, la familia denunció que en el centro asistencial no había cirujanos ni anestesistas infantiles disponibles para atender la emergencia.
Según el testimonio familiar, en el hospital público ni siquiera pudieron practicarle estudios médicos antes de su derivación.
Ante la gravedad del cuadro, los padres optaron por trasladarlo en una ambulancia privada hasta un sanatorio, donde finalmente recibió atención especializada.
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Internación, cirugías y secuelas
El menor fue sometido a dos intervenciones quirúrgicas a raíz de la perforación intestinal. Permaneció internado durante seis días en un centro médico privado, donde logró estabilizarse tras el cuadro hemorrágico.
La familia también señaló que tanto el niño como su hermano —que fue testigo de todo lo ocurrido— quedaron con consecuencias físicas y psicológicas tras lo ocurrido. A raíz de esta situación, los padres manifiestan incertidumbre sobre si volver a enviarlos a la escuela.
En total, hasta la fecha, la familia ya gastó G. 40 millones en todo este proceso. Contaron que ni siquiera pueden pedir a los padres del niño que hizo “la broma” que se haga cargo, porque son de muy escasos recursos, por lo que sus allegados están haciendo actividades para recaudar fondos a favor de ellos.
