"La UNAMA ha documentado decenas de civiles muertos o heridos ayer por la tarde en ataques en zonas de Asadabad, en el este de Afganistán, incluyendo una universidad. Los civiles y los sitios civiles, incluidas las instalaciones educativas, deben ser protegidos en todo momento", escribió el organismo en X.
El Gobierno de facto talibán denunció la muerte de seis civiles y afirmó que al menos 70 personas resultaron heridas en el ataque, incluyendo 30 estudiantes, calificando la ofensiva como un "crimen de guerra imperdonable".
El Relator Especial de la ONU para Afganistán, Richard Bennett, exigió una investigación "independiente y exhaustiva" de todos los incidentes ante lo que calificó como una grave violación del derecho humanitario.
Según el portavoz adjunto talibán, Hamdullah Fitrat, los proyectiles impactaron directamente en viviendas y en el centro universitario, rompiendo los esfuerzos de contención que el diálogo mediado por Pekín había tratado fijar.
Islamabad negó este martes haber atacado zonas civiles y reiteró que sus operaciones transfronterizas se dirigen exclusivamente contra infraestructuras militantes del Tehreek-e-Taliban Pakistan (TTP), al que acusan de refugiarse en territorio afgano.
El Ministerio de Información paquistaní acusó a los talibanes de inventar ataques para encubrir a los grupos terroristas contra los que luchan, a dos meses del inicio de la "guerra abierta" declarada para erradicar la violencia interna.
Este nuevo ataque agrava una crisis humanitaria que ya ha forzado el desplazamiento de más de 94.000 personas en las provincias fronterizas, según datos oficiales.
Pese a la mediación de China, Arabia Saudí, Catar y Turquía, los combates se han intensificado desde finales de febrero, convirtiéndose en los más graves de las últimas décadas en la región, con balances de víctimas que, según fuentes oficiales de ambos bandos, superan con creces las cifras documentadas por organismos internacionales.