En un informe titulado 'Cuando la ayuda desaparece, la infancia también desaparece', la ONG revela cómo el colapso de la financiación de la ayuda internacional a Somalia en 2025 puede conducir pronto a "resultados catastróficos" inéditos desde la hambruna de 2011.
"La crisis es el resultado de una nefasta combinación de conflicto prolongado y la aceleración de los impactos climáticos, agravada por la decisión de recortar la ayuda a niveles mínimos históricos en 2025", declaró en un comunicado el director de Save The Children en Somalia, Mohamud Mohamed Hassan.
Hassan lamentó las "previsibles y devastadoras" consecuencias de reducir la financiación en un país donde más de 6,5 millones de personas (casi uno de cada tres habitantes) afrontan inseguridad alimentaria aguda.
Además, más de 1,84 millones de niños menores de cinco años corren riesgo de sufrir desnutrición aguda, según la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria en Fases (CIF), una herramienta que mide la gravedad de situaciones de seguridad alimentaria en cinco fases de mejor a peor.
La cifra de personas que padecen inseguridad alimentaria aguda dobló desde 2025, cuando las previsiones de la CIF apuntaban a que 3,4 millones de personas se enfrentaban a esta situación.
Mientras en 2024 el Plan de Respuesta Humanitaria de Somalia contaba con una financiación del 57,7 %, en abril de 2026 bajó hasta el 15 %.
En consecuencia, los servicios de alimentación se han reducido drásticamente, incluido el cierre de más de 300 centros de nutrición en el país.
"Cuando se incrementa la ayuda, se salvan vidas; cuando desaparece, se pierde la infancia", enfatizó Hassan.
El informe destacó igualmente la "extraordinaria resiliencia" de los niños y sus familias ante las repetidas crisis alimentarias, de sequías, de conflictos y de brotes de enfermedades.
Gracias a la ayuda humanitaria, niñas como Fazia, de 15 años, gozan ahora de educación gratuita, aunque los recortes provocan que ella y su familia lleven "luchando contra el hambre durante los últimos tres años", relató a la ONG.
"Ahora el agua escasea y la sequía es extrema. El ganado se está muriendo por falta de agua. La comida también escasea y la sequía nos ha afectado profundamente", agregó.
La situación se agrava por los recientes brotes de diarrea acuosa aguda, cólera, sarampión y difteria registrados en zonas del sur y el centro del país, junto al aumento de los precios del combustible provocados por la guerra en Oriente Medio.
Aparte de la crisis humanitaria, Somalia vive en un estado de conflicto y caos desde 1991, cuando fue derrocado el dictador Mohamed Siad Barre, lo que dejó al país sin gobierno efectivo y en manos de milicias islamistas y señores de la guerra.