Radev, que dimitió como jefe del Estado en enero para presentarse a las elecciones parlamentarias, aseguró a los medios que nunca ha rehuido su responsabilidad, pero matizó que será Bulgaria Progresista, el partido que él fundó y preside, quien tome la decisión de quién será candidato a primer ministro.
Esta formación ganó con el 44,6 % las octavas elecciones legislativas celebradas en Bulgaria en cinco años, y obtuvo 131 de los 240 escaños.
El Parlamento ha elegido hoy como presidenta a Mihaela Dotsova, de Bulgaria Progresista, con 188 votos a favor (los de ese partido y dos formaciones populistas conservadoras más), lo que adelanta que el partido de Radev no tendrá problemas para gobernar.
El resultado electoral acaba, en principio, con la inestabilidad de los últimos años en un Parlamento muy fragmentado, donde ningún partido ni bloque logró afianzar una mayoría de Gobierno, en gran parte debido a las disputas y desconfianzas entre las fuerzas europeístas y las prorrusas y nacionalistas, y por las acusaciones cruzadas de corrupción.
Considerado como prorruso, por rechazar las sanciones de la UE a Rusia y negarse a apoyar a Ucrania, y con posturas críticas hacia Bruselas, Radev no ha cuestionado nunca la pertenencia de Bulgaria a la Unión Europea ni a la OTAN.
Radev adelantó que entre las principales prioridades de su Gobierno, si lo forma, está la aprobación de un presupuesto público para 2026 (aplazado debido a la dimisión del anterior Ejecutivo y la celebración de comicios), además de asegurar la llegada de los fondos europeos y la reforma del sistema judicial.
La jefa del Estado, Iliana Yotova, debería encargar en los próximos días la formación de Gobierno al candidato que proponga Bulgaria Progresista como partido ganador de las elecciones.