El nuevo bloque integra a los antiguos Verdes y a Alternativa Verde, que coinciden en denunciar la ausencia de un marco básico administrativo y legal para la elaboración de legislación ecológica.
La nueva agrupación política propone "establecer un monitoreo para medir la calidad de todos los componentes del entorno: agua, aire, suelo, etc", comunicó en rueda de prensa su presidenta en Moscú, Alexandra Kudzágova.
Sin conocer siquiera los niveles de contaminación, es imposible controlar las infracciones ni el impacto de las medidas de modernización llevadas a cabo, ni mucho menos el posible perjuicio para la salud, subrayó.
Los recientes vertidos de petróleo a causa de los ataques de drones ucranianos han alertado a los rusos del norte, pero sobre todo han castigado al sur del país.
En marzo, inmensas columnas de humo negro se alzaron al cielo tras los ataques sobre la refinería y el puerto de Ust-Luga, en el Báltico. Desde mediados de abril los ataques contra la refinería de Tuapsé, en el mar Negro, han dejado imágenes apocalípticas.
Las únicas playas cálidas del país más extenso del mundo fueron ensombrecidas por nubes negras de las que llovió petróleo. Los ciudadanos locales grabaron charcos negros en parques infantiles y perros y gatos ennegrecidos por el aceite.
Este mismo miércoles se registró el mismo fenómeno en la región de Perm (Urales) después del ataque contra una estación de bombeo de crudo.
El Kremlin, como con otras catástrofes, tardó días en reaccionar. Las autoridades regionales alertaron sobre manchas de crudo en el mar días después de las primeras imágenes satelitales que surgieron en internet a mediados de mes.
Esta región ya sufrió el pasado año una catástrofe ecológica después de que dos petroleros naufragaran cerca del estrecho de Kerch contaminando las playas rusas para la temporada de verano.
Entre 2010 y 2025 se registraron 41 derrames de crudo en todo el país, en su mayoría en las regiones de Komi (seis), Jabárovsk (cinco) y Krasnodar (cinco), según un informe de la consultoría legal Zharov Group.
Sin embargo, los seis vertidos de Komi (1.328 toneladas) no superaron los dos de la región siberiana de Krasnoyarsk, que en 2020 y en 2025 vertieron 21.000 toneladas de petróleo.
La consultora detectó que el 44 % de los desastres se debieron al deterioro de la infraestructura y a equipos obsoletos, un 15 % a accidentes y un 7 % a factores externos, ya que las regiones dedican gran parte del presupuesto a costear la campaña militar en Ucrania.
"La principal paradoja de la política ambiental rusa reside en la creciente brecha entre la rigurosidad de las regulaciones formales y su aplicación", reza el informe que subraya que la ausencia del monitoreo preventivo y moratoria de las inspecciones lastra las labores ecológicas.
La lluvia de petróleo "es consecuencia de la 'operación militar especial' (guerra de Ucrania) que lleva a cabo nuestro país, consecuencias de los ataques enemigos contra nuestro país", defendió Ruslán Jvostov, líder de Alternativa verde, en rueda de prensa.
El programa de Los Verdes brilla por la ausencia de cualquier mención a la guerra, aunque Kudzágova declaró en el mismo evento estar en contra del "ecocidio en el marco de acciones militares".
De este modo, el lema de Los Verdes, "el partido de los no indiferentes", contrasta con la apatía política que ha caracterizado en la última década a los ciudadanos rusos, que llevan 26 años bajo el liderazgo del presidente ruso, Vladímir Putin.
Además de sus propuestas, principalmente sociales y medioambientales, Los Verdes han señalado problemas concretos que se deben en gran parte a la corrupción y la incompetencia de la administración federal y regional.
Los constantes incendios forestales son un ejemplo de ello. Falta de supervisión, prevención y respuesta tardía. Pero también incendios deliberados para ocultar la tala ilegal y reducir el coste del suelo para su posterior edificación.