"En la refinería de Tuapsé extinguieron el incendio que se desató tras el ataque de drones enemigos", escribió en su canal de Telegram.
Kondrátiev agradeció "a todos los que participaron en la extinción de las llamas".
"Fue un trabajo dificilísimo, comprendo cuanto esfuerzo y trabajo se requirieron para liquidar un incendio de tal envergadura, a menudo, poniendo en riesgo la vida", indicó.
Señaló que tras vencer a las llamas, "ahora haremos todo para poner la ciudad en orden lo antes posible".
El incendio se desató el pasado 28 de abril, apenas un día después de que las autoridades sofocasen el anterior incendio.
La situación obligó al presidente ruso, Vladímir Putin, a tomar cartas en el asunto y enviar de urgencia a la región de Krasnodar al ministro de Emergencias ruso, Alexandr Kurenkov, para que controlase directamente el desarrollo de la situación.
En la extinción del fuego trabajaron cerca de 600 efectivos y medio centenar de carros de bomberos, además de cerca de 400 personas que se encargaron de paliar las consecuencias del vertido de fuel provocado por el siniestro.
Los reiterados ataques ucranianos no solo han causado daños a la instalación, sino que provocaron un grave derrame de combustible en el mar Negro de más de 10.000 metros, que amenaza en convertirse en una catástrofe ecológica.
La situación medioambiental en la ciudad se ha deteriorado con la caída de lluvias contaminadas con petróleo, gran concentración de cenizas en el aire, mientras que los niveles de xilol y benzol en el aire superan la norma de dos a tres veces.
En las últimas semanas la refinería de Tuapsé ha sido atacada en tres ocasiones por drones ucranianos.