En un comunicado difundido este sábado, el Ministerio de Exteriores afirmó que Lai abandonó Taiwán pocas horas después de un terremoto en la isla, "ignorando el sustento de la población" y "malgastando fondos públicos", en una actuación que, según Pekín, lo convierte en un "hazmerreír internacional".
Por su parte, la Oficina de Asuntos de Taiwán del Consejo de Estado (Ejecutivo) calificó el viaje de "truco" sin valor diplomático y acusó al mandatario de actuar de forma "furtiva" para llegar a Esuatini tras el fracaso de su desplazamiento anterior, al tiempo que cuestionó su gestión al no atender la situación derivada del sismo.
Ambos organismos reiteraron su rechazo a las iniciativas de Taiwán en el ámbito internacional y defendieron que sus acciones no alteran la posición mayoritaria de la comunidad internacional sobre la isla.
La reacción de Pekín se produce después de que Lai llegara este sábado a Esuatini, el único aliado diplomático de Taiwán en África, su segundo viaje internacional desde que tomó posesión en mayo de 2024, en una visita que se había visto frustrado previamente por la revocación de permisos de sobrevuelo por parte de Seychelles, Mauricio y Madagascar.
El Gobierno taiwanés atribuyó entonces esa decisión a presiones de China y denunció una "coerción económica", al considerar que la cancelación supuso un hecho "sin precedentes" en sus relaciones exteriores.
Lai, que finalmente logró viajar al país africano, aseguró que Taiwán "no se dejará disuadir por presiones externas" y defendió la continuidad de sus vínculos internacionales pese a las dificultades.
El desplazamiento se produce apenas horas después de la visita a Taiwán de una enviada especial de Esuatini, que regresó a su país en un avión oficial, en un movimiento que coincide con la llegada de Lai al reino africano en una aeronave extranjera.
El último viaje de un presidente taiwanés a Esuatini se remonta a septiembre de 2023, con un viaje de la entonces mandataria Tsai Ing-wen al país africano.
Taiwán, que en la actualidad solo mantiene relaciones diplomáticas plenas con doce países en todo el mundo, otorga gran relevancia a este tipo de visitas ante la creciente presión de China, que considera la isla como una "parte inalienable" de su territorio y ha restringido su espacio internacional en los últimos años.