EEUU alerta de un 'Superniño' dañino en el Pacífico, benévolo ante huracanes del Atlántico

Miami (EE.UU.), 6 may (EFE).- Expertos de Estados Unidos prevén un 'Superniño' este 2026 que modificará los patrones climáticos a nivel global, ocasionando fuertes lluvias e inundaciones repentinas en la costa oeste del país y temperaturas más altas en el este, pero que también ejercerá como un escudo protector de huracanes en el Atlántico.

'El Niño', que ocurre con intervalos de entre 2 y 7 años, consiste en un calentamiento anómalo de las aguas del océano Pacífico ecuatorial que modifica los patrones climáticos, provocando sequías en zonas más bien húmedas y lluvias torrenciales en otras áridas.

Estas alteraciones comenzarán a observarse a partir del próximo verano en el hemisferio norte, aunque alcanzarán su máxima intensidad en invierno, según la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos, que el domingo pasado estimó en un 62 % la probabilidad de que 'El Niño' se desarrolle entre junio y agosto.

Este año podría ser aún más especial por la aparición de un 'Superniño' a partir de noviembre, que ocurre cuando las temperaturas oceánicas superan en más de dos grados centígrados el promedio histórico.

La NOAA precisó que hay un 25 % de posibilidades de que irrumpa este fenómeno, que sin embargo, no garantiza unos efectos más devastadores.

"Un 'Superniño' no necesariamente ocasionaría impactos más severos. El Niño es un componente de muchos de miles de componentes. Lo que lo hace más relevante es que es el que mejor podemos predecir", explicó a EFE Hosmay López, científico de la NOAA.

A nivel global, El Niño genera sequías e incendios en Australia y el sudeste asiático, y fuertes lluvias e inundaciones en las costas de América, incluida la Atlántica en el caso de Estados Unidos.

"Lo opuesto ocurriría en los Grandes Llanos y en la mitad norte de Estados Unidos, donde los inviernos serían menos fríos y mucho más secos. Esto es bien importante porque en estos momentos hay una sequía continental que está afectando prácticamente a todo el país, y un invierno de El Niño la exageraría un poco más", indicó López.

Esto ocurre porque los vientos alisios, que habitualmente soplan de este a oeste y empujan el agua caliente hacia Asia y Australia, se debilitan con El Niño, trayendo de vuelta ese agua y favoreciendo la formación de nubes.

El Niño también afecta la temporada de huracanes en el Atlántico y en el Pacífico con efectos opuestos: mientras que en la costa este ejerce de inhibidor, en el Pacífico oriental -especialmente México y Centroamérica- acelera la actividad ciclónica.

"Durante El Niño, la dirección y la velocidad de los vientos atmosféricos cambian mucho con la altura, un fenómeno conocido como la cizalladura del viento. Eso impide que las ondas tropicales que salen de África se reorganicen en depresiones tropicales, tormentas tropicales y en huracanes", señaló el experto.

Pero el calentamiento de las aguas en el Pacífico tiene el efecto contrario, proporcionando el combustible necesario para la formación de huracanes.

El último 'Superniño' ocurrió en 2015, cuando las aguas del Pacífico alcanzaron sus temperaturas más altas y se pronosticaron inundaciones masivas en California.

Sin embargo, eso no ocurrió "porque hubo otros patrones meteorológicos que no lo permitieron", y que el científico dice que pueden volver a aparecer este invierno, alterando las previsiones.

"El Niño puede ser bien fuerte, pero si hay otros eventos que ocurren de aquí al invierno o durante el invierno que también influyen, se podría manifestar un invierno totalmente diferente", aclaró.

Otros años de 'Superniño' ocurrieron entre 1982 y 1983 y 1997 y 1998, según el experto, quien precisó que sigue siendo objeto de estudio para comprobar cómo le afecta el cambio climático, aunque aún no se ha llegado a "respuestas conclusas".

Lo
más leído
del día