La decisión de Banerjee, que ha gobernado el estado desde 2011 y se considera la voz femenina más potente de la oposición frente al Gobierno central, sitúa al cuarto territorio más poblado de la India en un vacío legal a menos de 24 horas de que expire el mandato de la asamblea actual, tras las elecciones regionales de abril.
En una comparecencia ante la prensa en Calcuta, capital del estado, la mandataria rechazó acudir a la residencia del gobernador para presentar su renuncia, rompiendo la convención democrática de transferencia de poder.
"No dimitiré, no perdí, no iré al Raj Bhavan... La cuestión no se plantea. Oficialmente, a través de la Comisión Electoral, pueden derrotarnos, pero moralmente ganamos las elecciones", sentenció Banerjee.
La jefa de Gobierno fundamentó su rechazo en una supuesta manipulación orquestada por la Comisión Electoral en colisión con el gobierno de Modi. Según la mandataria, los resultados en un centenar de circunscripciones fueron alterados mediante prácticas ilegales.
La relevancia de esta victoria para el Bharatiya Janata Party (BJP), el partido de Modi, supone la toma del último gran bastión que se había mantenido infranqueable al nacionalismo hindú en el país.
El mandato de la legislatura expira el próximo jueves, 7 de mayo. De persistir el atrincheramiento, el gobernador RN Ravi tiene la potestad de recomendar la imposición del "President's Rule", una medida extraordinaria que suspende la autonomía regional para que el Gobierno federal de Nueva Delhi asuma el control directo del estado.
Conocida como "Didi" (hermana mayor), Banerjee es una figura que proyecta una imagen de austeridad casi ascética. Reside en una modesta vivienda en el callejón de Harish Chatterjee Street, en un barrio de clase media-baja de Calcuta, y viste siempre saris de algodón blanco y sandalias de goma.
Su derrota supone la desaparición de la mujer con mayor peso político en la oposición estatal de un territorio de casi 100 millones de habitantes.