Por el momento no hay noticias sobre nadie que pueda tomar el timón de Ghibli, a pesar de que a lo largo de los años el estudio ha intentado tener un sucesor para Miyazaki, explica a EFE una catedrática en Retórica y Japonés en la Universidad de Tufts (EE.UU.) y autora del libro 'Miyazakiworld: A Life in Art', Susan Napier.
Al ser preguntada sobre si es posible pensar en Ghibli sin pensar en el "auténtico genio" Miyazaki, que lleva años amagando con retirarse y causando revuelo entre sus seguidores, Napier asegura que se trata de una cuestión "muy difícil y un tanto dolorosa".
"El futuro no está claro", resume la experta. "Siento que el estudio está más preocupado ahora mismo por el parque Ghibli, a las afueras de Nagoya, y, por supuesto, por el merchandising", lamenta en una entrevista.
No obstante, considera que "quieren continuar asegurándose de que Ghibli esté presente en la vida de las personas", y que la estrategia del estudio es un intento por "gestionar una especie de declive", a pesar de su popularidad, que atribuye a la complejidad de sus mundos, que no se limitan a una oposición binaria de "bueno contra malo".
En cuanto al uso de la inteligencia artificial (IA), a pesar de que Miyazaki la ha rechazado de plano y ha defendido su firme compromiso con la animación tradicional, Napier opina que el gigante japonés podría utilizarla "en pequeñas partes y de forma creativa", aunque aclara que no permitirían que "lo dominara todo por completo".
Ghibli, uno de los estudios de animación más icónicos del mundo, ha creado clásicos como 'El viaje de Chihiro' ('Spirited away', 2001) o 'El chico y la garza' ('The boy and the heron', 2023), ambas galardonadas con premios Óscar. A los largometrajes se suma la producción de cortometrajes, anuncios de televisión y videojuegos, todo ello caracterizado por un sello artesanal.
El gigante japonés, que nació en 1985 de mano de Miyazaki, el ya fallecido Isao Takahata y Toshio Suzuki, se encuentra en una encrucijada sobre qué le deparará en los próximos años, a pesar de la adquisición del estudio por parte de la cadena Nippon Television (NTV) en 2023, que despertó la preocupación entre sus seguidores por su independencia creativa.
En un entorno plagado de IA y efectos especiales, hace un año se generó una gran controversia sobre el futuro de la animación cuando se produjo una avalancha de imágenes en redes sociales creadas con inteligencia artificial que imitaban el estilo de Ghibli (conocido como 'Ghiblificación'), lo que provocó un debate también sobre la integridad artística y los derechos de autor.