La región consolidó en 2024 su liderazgo en la industria con unos ingresos estimados de entre 400.000 y 420.000 millones de dólares, entre las ganancias del libro impreso y el digital, aunque el papel mantiene todavía una posición dominante, al concentrar en torno al 60 % de este mercado, según un informe de este año de la Federación Internacional de Organizaciones de Derechos de Reproducción.
En Asia-Pacífico viven mercados afianzados como Japón, Australia y Corea del Sur que, a su vez, coexisten con economías de rápido crecimiento como Vietnam, Indonesia y Filipinas.
Sin embargo, buena parte del peso de estas cifras recae en China y la India, los dos países más poblados del planeta, con más de 1.400 millones de habitantes cada uno, que en los últimos años han reforzado sus políticas públicas para la promoción de la lectura, ampliando el alcance y la profundidad de sus ecosistemas editoriales.
Desde el pasado febrero, China ha incorporado la lectura a su legislación estatal, con una nueva medida orientada a reforzar los hábitos culturales que, según el periódico oficialista China Daily, incluirá la ampliación de los horarios de las bibliotecas, mejoras en las salas de lectura y una mayor financiación y planificación para la industria.
El impulso llega tras dos décadas de políticas estatales en esta dirección, que han estimulado de forma notable los indicadores culturales del país, ya que la tasa general de lectura en China alcanzó el 82,1 % en 2024 frente al 51,7 % registrado en 2004, de acuerdo con datos de la Academia China de Prensa y Publicaciones.
El auge también se refleja en el éxito de autores como Liu Cixin y su trilogía 'El problema de los tres cuerpos', que ha llevado la ciencia ficción nacional a las librerías de todo el mundo, o en la consolidación de figuras como el nobel Mo Yan, cuyas obras son hoy pilares fundamentales en las renovadas salas de lectura del país.
En Japón, el manga es desde hace décadas una expresión literaria profundamente integrada en el tejido creativo del país, hasta el punto de erigirse como una de sus principales armas de poder blando ('soft power').
El impacto económico acompaña esta dimensión cultural. El Instituto de Investigación Meiji Yasuda estima que las compras de productos relacionados con el manga alcanzaron los 54.300 millones de yenes (unos 372 millones de dólares) en 2024, un 53 % más que hace una década.
En la India, el sector editorial está dominado por los libros educativos, algo que, según datos de la International Publishers Association, se explica por el avance de la alfabetización y por una población joven que sostiene una elevada demanda académica.
El subcontinente es, además, el segundo mercado editorial del mundo en inglés, con un crecimiento que ha ido acompañado de una mayor diversidad lingüística, con publicaciones en hindi, bengalí, telugu y otras lenguas regionales.
Esa dinámica se refleja también en su literatura contemporánea, con obras como 'Tomb of Sand', de Geetanjali Shree, o los libros de Arundhati Roy, que muestran la creciente proyección internacional de la literatura india.
En el Sudeste Asiático, el crecimiento del consumo digital está reconfigurando los hábitos de lectura, con plataformas como Wattpad o Webnovel, muy extendidas en la región.
En ellas, historias filipinas como 'She's Dating the Gangster' (Está saliendo con un gánster) o 'I Love you Since 1892' (Te quiero desde 1982) han acumulado millones de lecturas online antes de llegar al circuito editorial tradicional.
En Tailandia, la vanguardia de la publicación digital se refleja en el auge de los 'boy's love' o 'girl's love', enfocadas en relaciones amorosas homosexuales, que han pasado de ser un nicho en foros digitales a convertirse en una industria de exportación cultural de gran alcance, visible en ferias como la de Bangkok, que reunió a más de 1,3 millones de visitantes en su última edición, según la Asociación de Editores y Libreros del país.