En el encuentro, que se realiza en la ciudad central de Cochabamba, Paz reconoció que el país está "pasando por momentos difíciles" porque hay regiones que están sufriendo por la violencia que genera el "sicariato" de organizaciones criminales, pero también por otro vinculado "a lo antidemocrático".
Según el gobernante, ese sicariato "quiere generar una ruptura democrática para no llegar a la profundidad de las transformaciones" que deben encarar su Gobierno y las autoridades elegidas en los recientes comicios regionales y municipales.
"Ese sicariato está entre nosotros y nos tenemos que defender, porque la defensa es la democracia, todo dentro de la democracia, nada fuera de ella", sostuvo.
Ante esto, Paz consideró que el encuentro de esta jornada "no es un gesto simbólico", sino que marcará "el futuro de Bolivia".
El mandatario, que cumplió seis meses de gestión el viernes, sostuvo que tras las elecciones de autoridades nacionales y locales, "se acabó la hegemonía de un solo partido" y "se acabaron los pactos a espaldas del país", para dar paso a una etapa "donde la pluralidad no es un problema, sino una fortaleza".
También reiteró que recibió un "Estado quebrado" en todos sus niveles e instituciones, pero también "en lo moral", porque hay "desconfianza entre los bolivianos".
"Este encuentro tiene un propósito claro, sentar las bases de un acuerdo nacional para la estabilidad y las reformas que Bolivia necesita", agregó.
Al evento asisten autoridades nacionales, líderes políticos como el expresidente y opositor Jorge Tuto Quiroga (2001-2002), seis de los nueve gobernadores regionales, alcaldes y representantes de sectores empresariales y organizaciones sociales, entre otros.
En sus intervenciones, varios gobernadores coincidieron en la necesidad de avanzar, con una programación concreta, en la promesa electoral de Paz hacia una redistribución '50/50' de los recursos públicos entre el nivel central y las regiones, con miras a que ese nuevo reparto se concrete en el Presupuesto General de 2027.
El encuentro, que se extenderá hasta la tarde, se efectúa en una coyuntura de conflictos liderados por la Central Obrera Boliviana (COB), que exige con protestas callejeras una serie de demandas, incluidos un aumento salarial del 20 % y el compromiso de no privatizar empresas estatales.
También una organización de campesinos del altiplano de La Paz mantiene desde el miércoles bloqueos de caminos en las rutas hacia el interior, Perú y Chile, para exigir la renuncia de Paz.
La central obrera y los sindicatos campesinos fueron aliados políticos de los gobiernos izquierdistas de Evo Morales (2006-2019) y Luis Arce (2020-2025).
Además, permanece en La Paz un grupo de campesinos e indígenas de la Amazonía que llegaron el lunes tras una caminata de varios días para exigir la abrogación de una ley de tierras.
El Legislativo analiza un proyecto para abrogar esa norma, lo que ha generado críticas en los sectores productivos de Santa Cruz, la región más poblada y pujante de Bolivia.