Conmemoran liberación de Mauthausen con advertencias sobre el auge del odio y el racismo

Viena, 10 may (EFE).- Más de 10.000 personas participaron este domingo en la conmemoración del 81 aniversario de la liberación del campo de concentración nazi de Mauthausen, situado en el noreste de Austria, marcada este año por las advertencias sobre el auge del extremismo de derechas, el racismo y la pasividad ante injusticias.

Los actos recordaron los 81 años desde la liberación por parte del Ejército estadounidense, el 5 de mayo de 1945, del complejo nazi, en el que unas 200.000 personas de decenas de nacionalidades fueron internadas durante la Segunda Guerra Mundial en las instalaciones principales y sus más de 40 subcampos, donde alrededor de la mitad murió por ejecuciones, hambre, enfermedades y trabajos forzados.

Entre ellos estuvieron presos alrededor de 7.000 españoles republicanos, de los que casi 5.000 murieron.

El presidente del Comité de Mauthausen de Austria, Willy Mernyi, subrayó en su discurso que muchos de los responsables de los crímenes nazis eran personas comunes que se dejaron arrastrar al "gran mal" por caer en la obediencia ciega.

Ese "gran mal", dijo Mernyi, "se infiltra en nuestros corazones y nuestras mentes en forma de racismo, extremismo de derecha, sexismo, antisemitismo y el desprecio hacia otras personas, como los afectados por la pobreza y los refugiados".

El presidente del comité recordó que los responsables de mantener la "industria del asesinato en masa" no fueron solo altos mandos nazis, sino también guardias, funcionarios, administrativos y ciudadanos corrientes que colaboraron o miraron a otro lado.

"Eran vecinos, compañeros de trabajo, amigos, personas como tú y yo. Sabían lo que hacían, aquí como personal del campo, como guardias, en toda la administración de los lugares de exterminio. Denunciaban a familiares, compañeros y amigos. Mantuvieron en funcionamiento la industria del asesinato en masa", resumió.

El presidente del Comité Internacional de Mauthausen, Guy Dockendorf, lanzó un mensaje similar al citar al escritor y superviviente de Auschwitz Primo Levi, al advertir del peligro de las "personas corrientes" dispuestas a obedecer sin cuestionar.

Las diferentes delegaciones de los distintos países y agrupaciones de víctimas depositaron ofrendas florales ante el monumento a las víctimas del campo de Mauthausen, un cenotafio que homenajea a los casi 100.000 asesinados.

El Gobierno austríaco estuvo representado por el vicecanciller, Andreas Babler, y el ministro del Interior, Gerhard Karner, entre otros cargos.

Los organizadores recordaron, además, que, pese a la magnitud de los crímenes cometidos allí, solo unas 500 personas vinculadas al complejo fueron juzgadas tras la guerra y la mayoría de los responsables volvieron con impunidad a la vida civil.

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