Según el parte de guerra del Ministerio de Defensa, el Ejército ucraniano atacó con artillería y drones la anexionada Crimea, las regiones fronterizas de Rostov, Kursk y Bélgorod, estas dos últimas las más castigadas por la guerra, y las de Krasnodar y Kaluga.
Moscú también denunció el sábado violaciones del alto el fuego de tres días (del sábado al lunes) en Crimea, la región de Moscú, los Urales y el Cáucaso, también con artillería y aparatos no tripulados.
Como el sábado, Defensa aseguró que tuvo que responder “simétricamente” a las más de 16.000 infracciones martilleando las unidades enemigas de artillería, lanzaderas de misiles, morteros y lazamiento de drones.
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En total, las posiciones rusas fueron atacadas en las últimas 24 horas en ocho ocasiones con tropas y en 676 con artillería, a lo que hay que sumar los 6.331 drones lanzados en diferentes sectores del frente ucraniano.
En Kiev, las autoridades ucranianas también acusaron por su parte a Rusia de violar el alto el fuego con el lanzamiento de drones a distintas zonas del país.
Moscú pudo celebrar sin contratiempos el sábado el Desfile de la Victoria en la plaza Roja, aunque sin armamento pesado por primera vez desde 2007, lo que ha sido considerado un duro revés para la imagen del Kremlin.
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Ucrania quiere prolongar la tregua, pero Rusia respondió que Trump propuso sólo tres días de cese de hostilidades, que se reanudarán el martes, según el Kremlin.
En cuanto a las negociaciones de paz estancadas desde febrero, las partes confían en que se reanuden en cuanto se logre un acuerdo en Irán, aunque Moscú insiste en que la pelota está en el tejado de Kiev, a quien exige que retire sus tropas del Donbás.