Lula afirmó en un comunicado que durante la reunión discutieron sobre varios temas de política internacional, así como sobre el papel que "una ONU reformada debe de tener para la promoción de la paz y el desarrollo sostenible".
Además, el presidente brasileño declaró que la experiencia de Bachelet como jefa de Estado chilena y su conocimiento "profundo" de Naciones Unidas la habilitan para ser la primera mujer latinoamericana a liderar la organización.
La candidatura de la exmandataria, quien también fue alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, es apoyada por Brasil y México, las dos grandes potencias regionales, pese a que Chile retiró su apoyo.
Después de que el expresidente chileno Gabriel Boric lanzara la idea, el Gobierno de su sucesor, José Antonio Kast, decidió anular el respaldo a la política progresista por considerar su nombre "inviable".
Bachelet se enfrenta a otros candidatos de la región, como la exvicepresidenta costarricense Rebeca Grynspan y el argentino Rafael Grossi, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica.
Para resultar elegido, el candidato debe recibir los votos de una mayoría de integrantes del Consejo de Seguridad de la ONU, no ser vetado por ninguno de los miembros permanentes y, a continuación, ser aprobado por la Asamblea General.