Guthrie, de 84 años, fue vista por última vez el sábado 31 de enero en su vivienda al norte de Tucson (Arizona), después de cenar con su hija mayor; la familia reportó su desaparición un día después cuando no se presentó a la iglesia.
Dado el progreso aparentemente lento, el alguacil del condado de Pima, Chris Nanos, hablo con la televisora KOLD, en una entrevista en la que afirmó que su departamento —en colaboración con el FBI y otros laboratorios— están "trabajando arduamente para resolver este asunto".
Al menos 400 agentes de las autoridades locales, estatales, y federales se vincularon a la investigación, en la primera fase en la que se recuperaron muestras de ADN.
"Creo que, en algún momento, realizaremos un arresto en este caso", dijo Nanos a la televisora.
El jefe añadió que "queda muchísimo trabajo por hacer” en relación con algunas de las pruebas físicas que tienen.
Manifestó que las autoridades no van a darse por vencidas en la investigación solo porque ya hayan transcurrido 100 días.
El caso es uno de los principales misterios en Estados Unidos, donde las autoridades creen que Nancy Guthrie, posiblemente, fue raptada de su hogar, pero aún está considerada como desaparecida porque sigue sin conocerse si está viva o si permanece con sus presuntos captores.
La familia ofreció un millón de dólares de recompensa por información que ayude a encontrar a la madre, quien tiene problemas de salud, entre ellos un marcapasos, mientras el FBI ha prometido 100.000 dólares por pistas que ayuden a dar con el paradero de la mujer o la captura de los responsables de su desaparición.
La investigación ha adquirido relevancia internacional, pues el grupo de Madres Buscadoras de Sonora, estado en México que colinda con Arizona, se unió a la búsqueda de la mujer en el desierto.