Simons, elegido parlamentario por la circunscripción de Makerfield, en la región de Mánchester, emitió una declaración en la que dijo que dimitía "para que Andy Burnham pueda regresar a su hogar", en referencia al parlamento en Westminster, donde fue diputado entre 2001 y 2017.
El nombre de Burnham ha estado en el candelero en los últimos días porque es uno de los políticos más populares dentro del Partido Laborista, y como tal ha sonado como reemplazo de un Keir Starmer particularmente desgastado por los catastróficos resultados del Partido Laborista en las elecciones municipales y regionales del pasado jueves.
Sin embargo, para que Burnham pueda siquiera presentarse a disputar el liderazgo del partido, primero debería abandonar la alcaldía de Manchester, ganar el escaño por Makerfield en unas elecciones parciales al parlamento de Westminster, además de conseguir el apoyo de 81 diputados, que equivalen a la quinta parte del total del grupo parlamentario laborista.
Por el momento, Burnham se ha dado prisa en confirmar que va a pelear por ese escaño de Makerfield, para lo que ya ha pedido la autorización del comité nacional ejecutivo del partido (NEC).
El NEC ya bloqueó a Burnham a finales de enero, cuando el alcalde de Manchester intentó presentarse a otro escaño libre en la circunscripción de Gordon y Denton -también cerca de Mánchester-. Se dijo entonces que Keir Starmer se había opuesto personalmente al movimiento de Burnham.
Sin embargo, la posición de Starmer en estos momentos es de gran debilidad, asediado a derecha e izquierda por potenciales candidatos que aspiran a sucederle. Más de ochenta parlamentarios laboristas han llegado a pedirle la dimisión o un calendario para propiciar la transición.