En un pronunciamiento difundido en sus canales oficiales, la organización manifestó su "solidaridad fraterna" con los pueblos indígenas, originarios, campesinos, obreros y sectores populares bolivianos, a los que respaldó en su "legítima lucha por la defensa de sus territorios, los derechos colectivos y la plurinacionalidad".
La Conaie también condenó una supuesta "represión estatal" y la "criminalización de la protesta social", y denunció lo que calificó como "graves violaciones a los derechos humanos" en Bolivia.
La Federación de Campesinos de La Paz Túpac Katari, la Central Obrera Boliviana (COB) y otras organizaciones mantienen desde hace 13 días protestas y bloqueos de caminos para exigir la salida de Paz de la Presidencia, en rechazo a las reformas que su Gobierno busca impulsar mediante un paquete de al menos diez leyes económicas.
A estas movilizaciones también se han sumado seguidores del expresidente Evo Morales (2006-2019).
El pasado viernes, Ecuador, Argentina, Chile, Costa Rica, Guatemala, Panamá, Paraguay y Perú rechazaron en un comunicado "toda acción orientada a desestabilizar el orden democrático" en Bolivia.
Los ocho países llamaron a los actores políticos y sociales en Bolivia "a canalizar sus diferencias privilegiando el diálogo, el respeto a las instituciones y la preservación de la paz social".
Al respecto, el canciller boliviano, Fernando Aramayo, destacó que la comunidad internacional "ha respondido con un mensaje claro" de respeto a la democracia "frente a quienes apuestan por el caos, la confrontación y el bloqueo permanente".
El conflicto en Bolivia se ha centrado sobre todo en el departamento de La Paz, mientras en el resto del país hay algunos cortes de ruta en las regiones de Oruro (oeste), Cochabamba (centro) y Chuquisaca (sureste).