“Existe una profunda brecha entre los avances jurídicos alcanzados en los últimos años y la realidad cotidiana que siguen enfrentando las personas afrodescendientes en México”, dijo Isabelle Mamadou, presidenta y relatora del grupo, durante una conferencia en Ciudad de México.
Las expertas presentaron observaciones preliminares tras una misión realizada del 11 al 20 de mayo en la capital mexicana y los estados de Veracruz, Guerrero y Oaxaca para evaluar la situación de derechos humanos de las personas afrodescendientes.
Durante la visita sostuvieron reuniones con autoridades, organizaciones civiles, académicos y defensores de derechos humanos, además de recopilar testimonios sobre discriminación racial, exclusión y violencia.
“Hemos observado que ese reconocimiento se ha quedado en el papel”, afirmó Mamadou, quien consideró que el reconocimiento constitucional aún no se traduce “en medidas concretas, derechos, restauración y memoria histórica”.
La relatora señaló que durante la misión recibieron denuncias sobre niños obligados a cortarse el cabello afro para ingresar a escuelas, mujeres afrodescendientes víctimas de violencia obstétrica “bajo el estereotipo de que las mujeres negras aguantan mejor el dolor” y personas obligadas a cantar el himno nacional durante controles para demostrar que no son extranjeras.
“Los afrodescendientes son considerados o vistos como extranjeros en su propio país”, sostuvo.
La experta también expresó preocupación por la invisibilización de la población afromexicana y la falta de datos oficiales en áreas como justicia, migración, asilo y sistemas de detención.
“No hemos encontrado datos oficiales sobre el número de personas afrodescendientes detenidas”, dijo Mamadou, quien señaló que esa falta de información impide diseñar políticas públicas específicas.
La relatora agregó que organizaciones civiles denunciaron que personas haitianas y migrantes de origen africano sufren “trato discriminatorio, racismo institucional y violencia” en su interacción con autoridades mexicanas.
“Las personas haitianas y las personas de origen africano son sometidas de manera desproporcionada a situaciones de perfilamiento racial”, afirmó.
Por su parte, Catherine Namakula, integrante y expresidenta del grupo, consideró que garantizar los derechos de las personas afrodescendientes en México requiere medidas de reparación histórica y reformas estructurales.
“Es casi imposible garantizar los derechos de las personas afrodescendientes en México sin reparación”, indicó.
Namakula alertó además que muchas comunidades afrodescendientes enfrentan abandono estatal y rezagos en infraestructura básica.
“No hay instalaciones de salud adecuadas, no hay educación adecuada, no hay infraestructura de transporte”, dijo, al considerar que “ese tipo de abandono también es otra forma de discriminación”.
Las expertas señalaron que, aunque la población afromexicana se concentra en regiones de Guerrero, Oaxaca y Veracruz, está presente en todo el país y enfrenta discriminación racial en distintos ámbitos.
La misión ocurre en el marco del Segundo Decenio Internacional para los Afrodescendientes (2025-2034), impulsado por Naciones Unidas para promover políticas de reconocimiento, justicia y desarrollo.
En México, más de 2,5 millones de personas se identifican como afromexicanas o afrodescendientes, de acuerdo con cifras oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).