Según informó Adalah, el equipo legal de la Flotilla en Israel, la mujer fue separada del resto de los aproximadamente 430 activistas, que están siendo deportados del país, y conducida ante un juez.
Las autoridades israelíes la mantienen detenida, afirma Adalah, bajo acusaciones "infundadas y contradictorias" de "entrada ilegal a Israel", "permanencia ilegal" e intento de romper el bloqueo a Gaza.
"Estos cargos son absurdos, considerando que fue secuestrada por la fuerza por el Ejército israelí en aguas internacionales y llevada a territorio israelí contra su voluntad", dicen los abogados, que la representan ante el juez y exigen "su liberación inmediata e incondicional".
Minutos antes de explicar el caso de Regev, Adalah confirmó que todos los activistas detenidos han salido ya de la cárcel israelí en la que se encontraban y han comenzado su proceso de deportación, según informó a los abogados el Servicio Penitenciario de Israel.
La mayoría de los activistas están siendo trasladados al aeropuerto de Ramón, en el extremo sur de Israel y próximo a la cárcel de Ketziot, donde estaban internos, para volar desde allí a Turquía.
Fuentes de Adalah indicaron a EFE que hay activistas de países como Jordania o Egipto que podrían abandonar el país por vía terrestre.
Numerosos países europeos han convocado a los embajadores israelíes en sus territorios para protestar por el trato vejatorio a los activistas de la Flotilla Global Smud por parte de Tel Aviv, exhibido en un vídeo por el ministro de la Seguridad Nacional del país, Itamar Ben Gvir.
Ese ministro visitó el puerto de Ashdod donde se encontraban los cerca de 430 activistas cuando estaban esposados, hacinados y arrodillados cara al suelo, para celebrarlo con la difusión de un vídeo en el que aparece sonriente y blandiendo la bandera de Israel dando la bienvenida a los activistas y burlándose de ellos.