Activistas de la Flotilla denuncian la violencia gratuita e impunidad de Israel

Estambul, 23 may (EFE).- Disparos, golpes, privación de sueño... los testimonios de los participantes de la Flotilla de Gaza interceptados por Israel coinciden en todos los puntos, pero sobre todo en uno: lo gratuito de la violencia que sufrieron.

"Lo más llamativo es que ellos disfrutan viéndote sufrir. Te ponen en el suelo y hacen como si llamaran a un perro. Te pegan un golpe y los demás se ríen", relata Neus Belda, que este sábado regresa de Estambul a España, en conversación telefónica con EFE.

"Ellos" son los militares israelíes que abordaron los barcos de la Flotilla Global Sumud y los de la Flotilla de la Libertad el lunes y martes pasado a cientos de millas de Gaza, pero también los funcionarios de prisiones en Israel que custodiaron a los 430 activistas antes de su deportación a Estambul, el jueves pasado.

"Una cosa es tener ideologías distintas, pero se puede tener una humanidad compartida... Ellos están como en otra realidad. Tienen placer en verte sufrir. Es algo sádico", resume la activista, de 45 años, que viajaba a bordo del barco Tenaz.

"Es la segunda vez que voy en la Flotilla. Esta vez ha sido mucho más violento que la anterior", relata a EFE otro activista español, Santiago González Vallejo, igualmente a punto de regresar a España, que navegaba en el velero Adalah.

"Nos cogían uno a uno para golpearnos de forma sistemática. Nos ponían de rodillas, una vez no nos dejaron ir al baño en 15 horas... Es para hacer daño gratuito, para demostrar su impunidad", concluye.

A Neus Belda le tocó el menos violento de los dos 'buques prisión' que trasladaron a puerto a los activistas tras el asalto a sus veleros por parte de la Marina israelí: aquí, los golpes no eran sistemáticos y no usaban los táser, ni había violaciones de mujeres, como sí ocurrió en el otro buque, afirma, citando el testimonio de compañeras.

Disparos sí hubo: "Eran bolas de plástico, se rompen contra el suelo, pero los trozos también hacen daño. Dejan heridas no muy profundas, pero sí con necesidad de sutura", describe.

"Luego nos daban vendas y antibióticos para vendar las heridas, pero una compañera está en el hospital ahora, donde la han tenido que operar porque tiene necrosis en la piel por falta de atención", agrega Belda.

"No nos disparaban tanto, hubo solo tres balazos", ironiza en conversación con EFE el capitán del Tenaz, Óscar Gallego, que destaca "el trato denigrante, la humillación constante, no poder ir al baño..." y especialmente quedar siempre esposado con bridas de nilón en las muñecas.

La violencia aumentó una vez llegados al puerto de Ashdod: "Nos esposaron de pies y manos, si te quejas de que las bridas te aprietan te lo aprietan más", recuerda Belda, que también describe la técnica de cambiar a los integrantes del grupo de celda a cada rato, con golpes por medio, para impedir el descanso.

Esta privación de sueño "te hace perder la conciencia del tiempo que pasa", si se prolonga durante días, como es habitual con los presos palestinos, subraya.

"Todo lo que nos hicieron no es ni el uno por ciento de lo que les hacen a las y los palestinos. Además, nosotros sabemos que va a terminar en unos días, los palestinos no saben si va a acabar alguna vez; lo nuestro no es nada en comparación", insiste Belda.

Con todo, hay unas 50 personas con fracturas y mucha gente con quemaduras en la espalda por las descargas eléctricas del táser o marcas por golpes con el cañón de fusil, añade.

Asun Estriegana, que asiste a los miembros de la Flotilla en Estambul, señala a EFE que unas 50 personas fueron ingresados en hospitales turcos a su llegada a esta ciudad el jueves, y que en la mañana de este sábado aún había 9 pacientes en tratamiento, si bien durante la jornada de hoy, este número se iba reduciendo.

Santiago González destaca la impunidad de los responsables israelíes, que han exhibido públicamente su afán de humillar a los integrantes de la Flotilla, como se ha visto en el polémico vídeo del ministro Itamar Ben Gvir.

"Él es un colono y se permite el lujo de burlarse de la legalidad internacional, tiene impunidad", señala González, al tiempo que critica la inacción de la OTAN frente a dos asaltos israelíes en aguas internacionales, al sur de Grecia y al este de Chipre, contra barcos de bandera europea.

"Todos saben que éramos barcos pacíficos. Si defienden la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz, ¿por qué nadie mira el bloqueo israelí de Gaza? La OTAN tiene una misión contra la piratería en Somalia, ¿por qué no hace nada si nos atacan unos piratas en el Mediterráneo?", pregunta González.

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