Los fallecidos, Alikana Udumusi Augustin, Sezabo Katanabo y Ajiko Chandiru Vivian, trabajaban en la filial de la Cruz Roja nacional en Mongbwalu (provincia oriental de Ituri), uno de los epicentros de un brote del que por ahora se ha informado de 750 casos sospechosos y 177 muertes.
Se cree que contrajeron el virus del ébola mientras estaban de servicio, llevando a cabo actividades de gestión de cadáveres el 27 de marzo como parte de una misión humanitaria no relacionada con el ébola.
"En el momento de la operación, la comunidad no tenía conocimiento del brote y el virus aún no había sido identificado", indicó FICR.
Fallecidos entre el 5 y el 16 de mayo, se encontrarían entre las primeras víctimas conocidas del brote, por el que la OMS declaró una emergencia sanitaria internacional el día 17.
"Su compromiso refleja la extraordinaria dedicación que muestran cada día los voluntarios de la Cruz Roja que trabajan en entornos complejos y de alto riesgo para apoyar a las personas vulnerables", subrayó la federación.