Licenciado en la Universidad Complutense de Madrid, Cirac dirige desde 2001 la división teórica del Instituto Max Planck de Óptica Cuántica (Alemania) tras publicar en 1995, junto con el austríaco Peter Zoller, las bases teóricas del primer ordenador cuántico utilizando iones atrapados en campos eléctricos y manipulados por láseres, por lo que ambos son considerados los fundadores de la computación cuántica.
En el mundo microscópico, cuando las partículas están "bien aisladas, no interaccionando con nada" que no esté controlado, se comportan de "manera extraordinaria". Una partícula puede estar "en un lugar y en otro y en todos a la vez", según el principio de superposición, explicó en su visita a Madrid, donde intervino en la UC3M y en Fundación Telefónica.
También pueden entrelazarse entre sí, permitiendo explorar múltiples soluciones simultáneamente. Desde ese "mundo microscópico podemos procesar la información, utilizar estas propiedades extraordinarias" para hacer en minutos un cálculo hipercomplejo que "no se puede hacer con ningún superordenador convencional ni en millones de años".
Aunque meterse en ese mundo microscópico requiere "desarrollar mucha tecnología", afortunadamente "estamos llegando ahí y lo que era un sueño para nosotros en los noventa, hoy es prácticamente una realidad" con los prototipos de ordenadores cuánticos fabricados principalmente en EEUU y China.
"Estamos trabajando en cómo llevarlos a los laboratorios, la industria y la sociedad", pero "es difícil hacerlos cada vez más grandes". Además, deben estar "completamente aislados" porque romper las superposiciones hace que "los resultados no sean correctos", dijo.
El objetivo es ver si, "aunque tengan errores, con la superpotencia que tienen, todavía son capaces de resolver problemas de interés para la sociedad", sobre todo en el ámbito científico.
Además de perfeccionar los aparatos, que en entorno de laboratorio trabajan a -273 grados (cero absoluto), compañías estadounidenses ya desarrollan "códigos de corrección de errores". Posiblemente "se puedan corregir y restablecer la información", dijo.
Distintos países están destinando "cantidades ingentes" para construir ordenadores cuánticos, sobre todo al otro lado del Pacífico, aunque actualmente "no se conocen muchas aplicaciones", siendo la más conocida descifrar encriptaciones.
Pese a la "incertidumbre de la utilidad" de esta tecnología y los retos aún por superar, "cambia tanto la forma de procesar y transmitir información" que supone una frontera que hay que atravesar, y a nivel internacional se está invirtiendo "en lo desconocido" para no quedarse atrás.
No será "una revolución inmediata, sino un proceso gradual. A medida que avancemos en la comprensión y el control del mundo cuántico, surgirán nuevas ideas, tecnologías y aplicaciones que hoy no podemos prever", como ha ocurrido en otras revoluciones científicas.
"Muchas de las innovaciones más importantes podrían aparecer de forma inesperada", según Cirac que aboga por "una transferencia de conocimiento" primero a la industria y luego a toda la sociedad para que esta tecnología no se convierta en un monopolio, sino que "esté a disposición de mucha gente", y de manera transversal "beneficie a toda la humanidad".
Entre sus premios más destacados figuran el Príncipe de Asturias (2006), el Premio Wolf de Física y el BBVA Fronteras del Conocimiento.