Las 'nonnas' de la República: 80 años del voto femenino que cambió la historia de Italia

Roma, 2 jun (EFE).- El domingo 2 de junio de 1946 no fue una jornada electoral cualquiera en Italia. Tras el colapso del régimen fascista y la Segunda Guerra Mundial, el país se enfrentó a una decisión histórica: elegir entre monarquía o república en unos comicios que significaron, además, el debut absoluto de las mujeres en un sufragio nacional.

Italia celebra este martes el Día de la República, su fiesta nacional más importante, que conmemora el histórico referéndum constitucional que hace 80 años redefinió el rumbo democrático del país y que movilizó a casi 25 millones de votantes, lo que supuso una participación del 89 %.

Por primera vez, las mujeres votaron en una consulta nacional y su voto fue determinante: acudieron a las urnas 12.998.131 mujeres, superando en un millón a los hombres.

Ochenta años después, cuando la memoria de muchas de esas 'nonnas' (abuelas) que votaron ya se ha extinguido, el Parlamento italiano conmemora este hito con exposiciones en la Cámara de los Diputados y el Senado que exhiben, entre otros documentos, uno de los tres ejemplares originales de la Constitución de 1948.

"Las mujeres respondieron en masa. De los armarios se sacaba el vestidito de la fiesta porque era un evento solemne y la emoción era altísima", explicó a EFE Ilaria Scalmani, responsable nacional de la Unión de Mujeres Italianas (UDI), organización clave en la conquista de los derechos civiles en Italia.

Tras veinte años de dictadura, Italia estrenó el sufragio universal gracias a un decreto de 1945, impulsado por asociaciones feministas como el Comité de Mujeres de la Democracia Cristiana (CIF) o la propia UDI.

"La UDI nació en 1944 de la experiencia de las mujeres que participaron en la Resistencia. Ese paso les permitió redimirse tras años en los que el fascismo las había confinado casi exclusivamente al rol de esposa y madre", recordó Scalmani.

Los panfletos originales de aquella campaña de alfabetización democrática se exponen ahora en la sede parlamentaria, reflejando una emoción que la periodista Anna Garofalo plasmó en sus memorias: "Apretamos las papeletas como cartas de amor".

En aquellos comicios se eligió también la Asamblea Constituyente, donde resultaron elegidas 21 parlamentarias —las 'Madres Constituyentes'—, de las cuales cinco participaron en la redacción de la Carta Magna.

Esa conquista cobra vida en Lucia D’Amico: nacida en 1916 en Alfedena (Abruzzo) y residente en Roma, es a sus 110 años una de las personas más longevas del país, y estos días ha recordado su voto por la República hace ocho décadas.

“Éramos muchísimas mujeres yendo a votar. Salíamos de la guerra y para nosotras ese voto era una oportunidad para empezar de nuevo, para nosotras y nuestras familias”, rememoró D'Amico, que tenía 30 años el día del referéndum, en una entrevista con el diario 'Il Messaggero'.

Para su generación, que vivió el horror de los bombardeos —durante los cuales, y estando embarazada, huyó descalza para proteger a su hija—, votar era un deber sagrado.

No faltó a las urnas hasta hace cuatro años y confesó que le entristece la apatía actual: “Cuando leo que la gente no vota, me disgusta mucho”.

Ochenta años después, la esfera pública italiana registra una presencia femenina sin precedentes en puestos de máxima responsabilidad.

La primera ministra, Giorgia Meloni, se convirtió en 2022 en la primera mujer en liderar el Ejecutivo, mientras que el principal partido opositor, el Partido Democrático, está encabezado por Elly Schlein.

La paridad total, sin embargo, es una asignatura pendiente: en la primera legislatura de 1948, las mujeres ocupaban apenas el 5 % del Parlamento; tras las elecciones de 2022 las mujeres representan el 31 %, por debajo de la media de la Unión Europea (33,2 %).

Asimismo, el Ejecutivo cuenta con solo cinco ministras en un gabinete de 24 carteras, un quinto del total.

"Los 80 años de historia del compromiso de las italianas han sido fundamentales para que hoy dos mujeres puedan ocupar estos roles. Sin embargo, las bajas cifras de consejeras delegadas o puestos directivos demuestran que el techo de cristal aún no se ha roto", analizó la portavoz de la UDI.

Scalmani concluyó que el reto actual es "hacer los derechos plenos en la vida diaria", frente a la "desigualdad estructural invisible" del trabajo doméstico no reconocido o el escrutinio mediático al físico de las políticas: "La verdadera paridad llegará cuando no sea 'extraño' o 'excepcional' que una mujer ocupe ciertos espacios".

Lo
más leído
del día