"Hace falta que todas las partes antepongan los intereses del Líbano y de su pueblo a cualquier otro interés, ya sea externo o partidista, y que asuman sus responsabilidades", pidió Salam durante una reunión del Consejo de Ministros, en un aparente mensaje al grupo chií libanés Hizbulá.
"Quien se niegue o retrase el proceso cargará por sí solo con las consecuencias que puedan derivarse de ello, ante la historia y, sobre todo, ante el pueblo libanés, que ha sufrido mucho y ha hecho enormes sacrificios", agregó.
Por ello, pidió aunar esfuerzos para trabajar al amparo de las instituciones del Estado del Líbano, al considerar que la vía pacífica será más "corta" que la militar y aún al reconocer que el camino no será "fácil" ni se recorrerá en poco tiempo.
"La próxima etapa será práctica y tangible: el despliegue del Ejército libanés en zonas piloto como primera fase. Esto no significa renunciar a nuestro derecho a una retirada total (de las tropas israelíes del Líbano), sino que nos acerca a ella", defendió Salam durante su intervención.
El Líbano e Israel mantuvieron durante los últimos dos días una ronda de diálogo en Washington, que culminó anoche con el anuncio de un alto el fuego condicionado al final de los ataques y presencia armada de Hizbulá en el sur del territorio libanés, donde se crearían "zonas piloto".
El líder de la formación chií, Naim Qassem, criticó este jueves la iniciativa de diálogo y sus resultados, aunque todavía no se ha anunciado una decisión final al respecto.