"No me iré de vacaciones y ningún alto magistrado lo hará hasta que no reciba, uno por uno, a los fiscales generales para evaluar la situación", declaró Darmanin en LCI, en la víspera la reunión con todos ellos este lunes en el Ministerio de Justicia, en París.
El ministro señaló que hay "graves fallos" en la gestión del caso del sospechoso, Jérôme Barella, que acumulaba varias denuncias de violaciones o abusos a menores sin consecuencias, y anunció que el informe de inspección que encargó se hará público en quince días, indicando los responsables y las posibles sanciones, que incluyen la revocación de magistrados si se considera necesario.
El caso del sospechoso de la muerte de Lyhanna, según Darmanin, evidencia la necesidad de revisar todas las denuncias sobre violencia contra niños para garantizar una respuesta inmediata y eficaz por parte de la Justicia.
La muerte de Lyhanna ha causado una profunda conmoción en Francia y reabierto el debate sobre posibles disfunciones en la cadena judicial en la gestión de denuncias por violencia sexual contra menores.
"Lyhanna es el último acto de una tragedia que se desarrolla desde hace demasiado tiempo: la de negar la palabra de los niños, cuando debería merecer toda nuestra atención, como otros países europeos saben hacerlo desde hace años", denunció el alcalde de la localidad de Fleurance (Gers, suroeste), Grégory Bobbato, en un discurso que cerró, tras un minuto de silencio y una sentida ovación, una marcha blanca en memoria de la pequeña a la que acudieron 6.000 personas.
La muerte de la niña no es "la suma de fallos individuales. No nos equivoquemos: se trata de un fallo social, nada menos", sentenció el alcalde de Fleurance, donde desapareció la niña el 29 de mayo tras subirse al coche del sospechoso a la salida del colegio.
El cuerpo de Lyhanna fue localizado el pasado jueves, seis días después de su desaparición, en un silo de grano en desuso de una explotación agrícola situada a unos 15 kilómetros de su colegio, y donde Barella trabajó en el pasado.
La identificación formal se produjo un día después, el viernes, gracias a pruebas de ADN, aunque aún no se han hecho oficiales las causas de la muerte.
Barella, de 41 años, es el padre de una amiga de la víctima y acumula denuncias por agresiones sexuales contra menores, algunas archivadas y otras aún en curso. Fue detenido a las pocas horas de la desaparición de la niña y está bajo investigación por secuestro y privación de libertad e ingresó en prisión preventiva.
"Nunca más los niños víctimas deben encontrarse con una acumulación de denuncias archivadas por falta de pruebas suficientes. Nunca más los niños deben ser presas que se acumulan para depredadores que merodean con total impunidad. Nunca más debemos guardar silencio. Que la vergüenza cambie de bando", dijo el alcalde de Fleurance.
"Nuestro pequeño mundo se ha derrumbado", dijo una tía de Lyhanna, leyendo en el mismo escenario un mensaje escrito por los padres de la niña, que estaban junto a ella abrazados.
La familia dio las gracias a la multitud por el apoyo ante "este drama abominable". "Nadie está preparado para vivir una desaparición tan brutal", subrayaron.
"Lyhanna, perdón, perdón por lo que viviste. Te queremos tanto", concluyeron los padres de la niña asesinada en el mensaje leído por una tía de la menor.