"Como veis, nuestro viaje está hecho de encuentros. En ellos no faltarán los que viven momentos de oscuridad y nos reclaman que nos hagamos para ellos samaritanos. Uno de los más dolorosos es con aquellos que han sido heridos precisamente por quienes debían cuidarlos, incluso por miembros del clero", dijo en un discurso en la sede de la Conferencia Episcopal Española.
"Ante esta plaga", agregó en Madrid ante los obispos españoles, "la comunidad eclesial está llamada a responder con la escucha, la verdad, la justicia, la reparación y un compromiso cada vez más decidido en la prevención y la cultura del cuidado".
El pontífice, que no dijo las palabras 'abusos sexuales' en su discurso, consideró que "cada persona herida debe poder encontrar escucha sincera, acogida, protección y caminos reales de sanación".
Por la tarde, en la Nunciatura, el papa tenía previsto recibir a algunas víctimas de los abusos cometidos por miembros de la Iglesia.
León XIV pidió también responder "a los desafíos de un mundo secularizado" porque ha observado que "muchos hombres y mujeres de nuestro tiempo no rechazan simplemente a Dios, muchas veces llevan en el corazón una sed profunda de sentido, de verdad, de pertenencia y de esperanza, incluso cuando no saben darle un nombre".
Esta intervención se produjo en la tercera jornada de su visita a España y poco después de haber mantenido en la sede de la Nunciatura un encuentro con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y de haber comparecido en el Congreso de los Diputados, en lo que supuso la primera vez que un papa visita las Cortes.
El sábado, mientras se encontraba a bordo del avión papal rumbo a España, aseguró al ser preguntado por la prensa que va a seguir trabajando personalmente y también toda la Iglesia sobre "los abusos", porque "son una llaga todavía abierta".