"Kaláshnikov entregó exitosamente en el plazo establecido una gran partida de lanzagradas acoplado de 40 milímetros GP-34 a un cliente estatal", indicó en una nota publicada en su canal de Telegram.
Se trata de lanzagranadas que se montan debajo del cañón de un fusil de asalto y comenzaron a utilizarse en la década de 1960 por el Ejército estadounidense en Vietnam.
La corporación rusa señaló que las producciones de este tipo de accesorios militares "se mantienen a un alto nivel", y destacó que se trata de un armamento "usado en la zona de la operación militar especial" en Ucrania.
"El GP-35 es usado para aniquilar las fuerzas vivas y los vehículos no blindados con granadas de esquirlas y termobáricas a distancias de hasta 400 metros, además de cumplir misiones policiales con disparos no letales con granadas aturdidoras del tipo VOG-25", indicó Kaláshnikov.
Según el consorcio, se puede utilizar para efectuar disparos directos o en ángulo elevado.
Este lanzagranadas se recarga por el cañón, que facilita la alta velocidad y simplicidad de recarga, una opción clásica para los modelos rusos, a diferencia de los estadounidenses, en los que la carga es mediante el deslizamiento de cierre de la recámara hacia adelante o mediante un pivote lateral del cañón.
La empresa indicó que estos modelos son compatibles con los fusiles automáticos Kaláshnikov con un cañón de 415 milímetros y la ametralladora Níkovov AN-94, y son utilizados por el ejército y las fuerzas de interior rusas desde hace más de dos décadas.
El consorcio Kaláshnikov, sancionado por la Unión Europea, Estados Unidos, el Reino Unido y otros países por la guerra de Ucrania, es el principal fabricante de armas de fuego ligeras de este país.