En uno de los ataques fue alcanzado un depósito de almacenamiento de productos petroleros, así como infraestructura para la carga y descarga de petróleo, en el este de la península de Crimea, que Rusia se anexionó en 2014.
También en esta península los ucranianos golpearon la refinería de la ciudad de Feodosia, la más importante de Crimea y con capacidad para procesar al año entre diez y doce millones de toneladas de petróleo.
Según el Estado Mayor ucraniano, esta infraestructura es clave por su posición geográfica cercana a las zonas de combate en Ucrania, para abastecer al Ejército ruso de combustible y otros productos petroleros.
Ucrania también alcanzó durante el fin de semana un puesto de mando del Servicio Federal de Seguridad (FSB) de Rusia situado en la región rusa de Bélgorod, fronteriza con Ucrania.
Además, las fuerzas ucranianas golpearon un depósito de municiones en la parte ocupada de la región de Donetsk y varias concentraciones de personal militar ruso en Lugansk y la propia Donetsk.
Además de atacar casi a diario infraestructuras energéticas y de la industria militar en la retaguardia profunda rusa, Kiev incrementa actualmente el uso de drones de medio alcance para golpear al enemigo en las zonas ocupadas más cercanas al frente y las regiones fronterizas rusas, con el objetivo de socavar la logística de las tropas rusas.
Según el asesor del presidente Volodímir Zelenski para sanciones, Vladislak Vlasiuk, Ucrania golpeó en la noche del sábado al domingo un depósito de petróleo de la región rusa de Novorosíisk, en el sur de Rusia y ribereña del mar Negro.