"Este es la pura definición de racismo", declaró a la cadena BBC la ministra, en relación a unos disturbios en los que los violentos llegaron a desalojar de sus hogares a familias de inmigrantes.
"Ayer vimos una avalancha en las redes sociales por parte de comentaristas de extrema derecha que claramente intentaban fomentar la tensión racial, apoyándose en la narrativa que promueven sobre la inmigración", subrayó Long, líder del multiconfesional Partido Alianza.
Grupos antiinmigración habían convocado ayer manifestaciones en diferentes puntos de la provincia británica, si bien los peores disturbios se concentraron en Belfast, donde se incendiaron un autobús urbano y varios coches, mientras que hombres encapuchados expulsaron a familias enteras de sus hogares con la amenaza de las llamas.
El servicio de bomberos de Irlanda del Norte llegó a registrar entre las 19.00 horas (18.00 GMT) y la medianoche 256 llamadas y 62 actuaciones sobre el terreno, la mayoría en la capital de la región, donde necesitó 21 unidades adicionales para hacer frente a las emergencias.
En este clima de tensión, el supuesto agresor, un sudanés de 30 años, comparece hoy ante un juzgado acusado de intento de asesinato y de poseer un arma blanca.
La Policía norirlandesa (PSNI) informó el martes de que la víctima, un hombre de unos 40 años, fue apuñalado hacia las 10.30 de la noche hora local del lunes en el norte de Belfast y que está hospitalizado con "heridas importantes" en la cara, cuello y espalda.
La líder del Sinn Féin y ministra principal norirlandesa, Michelle O'Neill, describió los disturbios como simple delincuencia y calificó de "cobardía repugnante" las acciones de hombres encapuchados que expulsan a familias de sus hogares mediante incendios.
"El ataque en el norte de Belfast fue atroz e injustificable. Pero hay intentos peligrosos de explotar ese hecho para señalar y atacar a personas inocentes que simplemente intentan vivir, trabajar y criar a sus familias aquí", señaló la líder nacionalista en X.
Su adjunta en el Ejecutivo de poder compartido, la unionista Emma Little-Pengelly, advirtió de que la violencia no "hace avanzar ninguna causa, sino que la perjudica", y efectuó un llamamiento a la calma para evitar más disturbios en los próximos días.
"Participar en actos violentos -dijo- pone en riesgo tu propia seguridad y la de los demás y, en última instancia, causa un grave perjuicio y daño a cualquier causa o campaña que pretenda ser escuchada."
Varias ciudades de Irlanda del Norte han sido escenario en los últimos años de protestas violentas organizadas después de incidentes atribuidos a la comunidad migrante de la provincia.