"Entre enero y mayo más de 420.800 personas fueron desplazadas en todo Sudán del Sur debido al conflicto, según cifras de la Matriz de Seguimiento de Desplazamientos de la OIM (Organización Internacional para las Migraciones). Esto incluye a más de 324.100 personas desplazadas por la violencia en el estado de Jonglei", indicó la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) en un informe difundido hoy.
De las personas desplazadas de Jonglei, 261.570 permanecieron en el estado, mientras que casi 29.000 huyeron a Mingkaman, en el vecino estado de Lakes, dijo la OCHA.
El estado de Jonglei se ha convertido en el epicentro de la última emergencia de desplazamiento en el país africano, donde se han producido en los últimos meses violentos combates en un contexto de crecientes tensiones entre las Fuerzas de Defensa del Pueblo de Sudán del Sur (SSPDF) y el Ejército de Liberación del Pueblo Sudanés en la Oposición (SPLA-IO).
La agencia describió la situación humanitaria en Jonglei, particularmente en el condado de Akobo, de "frágil e inestable", a pesar de los períodos de relativa calma, con violencia continua, problemas de protección y movimientos de población que impulsan las necesidades humanitarias.
El informe señala que el Hospital del Condado de Akobo atiende actualmente a unas 267.000 personas, casi cinco veces su capacidad prevista, mientras que Akobo Oeste prácticamente carece de centros de salud operativos.
Por otra parte, la reanudación de los enfrentamientos intercomunitarios en el condado de Bor, capital de Jonglei, el pasado 20 de mayo provocó el desplazamiento de más de 3.000 personas, con la consiguiente destrucción de viviendas y medios de subsistencia.
La crisis de desplazamiento se desarrolla paralelamente a múltiples emergencias de salud pública, y la OCHA informó de más de 103.800 casos de cólera y 1.673 muertes en todo el país desde septiembre de 2024, mientras que se han registrado 105 casos de mpox desde enero.
Sudán del Sur, el país más joven del mundo que obtuvo la independencia en 2011, sigue lidiando con conflictos armados recurrentes, violencia intercomunitaria, crisis climáticas y brotes de enfermedades, lo que deja a millones de personas dependientes de la asistencia humanitaria.