El portavoz de la Cancillería china Lin Jian recordó hoy en una rueda de prensa rutinaria que el atentado terrorista de aquel año provocó la muerte de 20 personas, incluidos 7 ciudadanos chinos, y dejó más de 100 heridos.
Lin calificó a los autores del ataque de "completamente inhumanos" y apuntó que sus crímenes son "extremadamente graves", por lo que "China apoya a Tailandia en llevar a cabo el juicio conforme a la ley y en castigar severamente a los responsables".
Este jueves, un tribunal de Tailandia compartió en una nota de prensa que Mohamed Bilal y Yusuf Mieraili, identificados como uigures, fueron hallados culpables de múltiples delitos, entre ellos el de homicidio premeditado, cuya pena máxima es la ejecución, que el país no aplica desde 2018.
Numerosas oenegés acusan a China de detener a miles de uigures, de credo musulmán, en centros de reeducación en Xinjiang, algo que Pekín niega a la vez que aduce que sus políticas en esa región autónoma buscan prevenir el terrorismo y preservar la seguridad.