Este crecimiento del PIB es una décima inferior a lo que calculaba en enero el organismo internacional y está seis décimas por debajo de la expansión experimentada en 2025, ejercicio que cerró con un aumento del 1,4 %.
El comportamiento de 2026 tiene su explicación en los "efectos negativos de unos precios energéticos superiores que compensan el impacto positivo de una actividad más firme con el cambio del año y de unos aranceles de Estados Unidos más bajos sobre las exportaciones de la eurozona".
"Se espera que los elevados precios de la energía restrinjan el consumo y la inversión con un impacto amplificado en la eurozona si se compara con otras economías avanzadas, lo que refleja su dependencia de las importaciones energéticas", explica el Banco Mundial.
Además, el organismo señala que estas proyecciones asumen también unas condiciones monetarias más duras en la eurozona en un entorno de "inflación creciente".
El Banco Mundial recuerda que la zona euro cerró 2025 con una actividad económica "mejor de lo esperado" en algunas de sus grandes economías y arrancó este año con un escenario marcado por el optimismo de hogares y empresas y un mercado laboral "fuerte".
Pero la economía "se deterioró con el inicio de las hostilidades en Oriente Medio en marzo". Así lo reflejan, recuerda el organismo, indicadores como el PMI de servicios, que cayó "drásticamente" o la confianza de los consumidores medida por la Comisión Europea, que registró en marzo su mayor retroceso desde el inicio de la guerra de Rusia en Ucrania en 2022.
A esto se suma un PMI del sector manufacturero que "continuó firme en territorio expansivo" durante abril y mayo, pero con unos componentes sobre presiones inflacionarias y tiempos de entrega que se han deteriorado.
Una vez superado 2026, el Banco Mundial prevé que el crecimiento económico de la zona euro repunte hasta el 1,3 % tanto en 2027 como en 2028 gracias al comportamiento de la demanda doméstica y apoyado en una tendencia descendiente de los precios energéticos.
Además, la actividad económica se impulsará gracias a un mayor apoyo fiscal e inversiones, en especial desde Alemania, que vendrán acompañadas por una relajación de la política monetaria, la recuperación de las rentas y una mayor confianza.
También tendrá un impacto "más positivo" el sector exterior gracias a una mayor actividad en el comercio global y los primeros beneficios derivados de los recientes acuerdos comerciales firmados por la UE con socios internacionales, entre los que el Banco Mundial destaca India.