La modificación frente a los pronósticos del pasado mes de enero conlleva también una lectura positiva, en este caso de cara a 2027, cuando la institución ve la economía china creciendo 0,1 puntos más de lo que pensaba anteriormente (hasta un 4,4 %, y otro 4,3 % en 2028).
Según el BM, las señales iniciales de 2026 apuntan a un "ritmo sostenido de crecimiento" en el gigante asiático, gracias en parte a las políticas de estímulo tanto por el frente del consumo como, sobre todo, por la inversión en infraestructura, y aupadas también por el "potente" avance de las exportaciones, mayormente en segmentos tecnológicos.
Sin embargo, el organismo cree que, tras crecer un 5 %, la segunda mayor economía mundial frenará este año hasta el 4,2 % ante el lastre para la demanda nacional que supone la combinación de la prolongada crisis inmobiliaria, la debilidad del mercado laboral o la falta de confianza entre los consumidores.
Asimismo, acerca de la citada fortaleza exportadora, el informe considera que las ventas al exterior moderarán su crecimiento este año, en parte por la bajada de la demanda procedente de otros países, aunque la reducción de los aranceles estadounidenses a raíz de la tregua comercial entre Pekín y Washington podría acolchar el impacto.
A corto plazo, el BM hace referencia al efecto de la guerra en Irán: "El impacto del conflicto (...) quedará amortiguado por varios factores, incluyendo unas considerables reservas de petróleo, una alta cuota de renovables (sobre el 'mix' energético) y una tasa muy baja de inflación".
De cara a 2027 y 2028, el dosier avanza una media de crecimiento del 4,3 % para China, favorecida por la esperada reducción de las presiones sobre los precios energéticos pero lastrada al mismo tiempo por una bajada de los retornos del capital, los altos niveles de deuda o el envejecimiento de la población.
"A medida que las exportaciones se moderan, se espera que las prioridades políticas a medio plazo se traduzcan en un impulso cada vez mayor al consumo y que lleven a un incremento de la productividad gracias a la innovación digital e industrial", sentencia el BM.
En casi toda la región de Asia-Pacífico se ha ralentizado un poco el crecimiento, "todavía respaldado por unas exportaciones sólidas y un consumo resistente", lo que ha amortizado los embates económicos del conflicto en Oriente Medio.
El BM proyecta que el crecimiento se modere al 4,4 % en 2026, después de un 4,8 % en 2025, en el este de Asia, siempre y cuando se excluya a China del cálculo regional.
En el Sudeste Asiático, Vietnam destaca con la mayor proyección de crecimiento para este año, del 6,8 %, mientras que Tailandia se queda con el pronóstico más bajo, del 1,7 %. Ambos países quedarían por debajo de sus logros de 2025.
En el caso de India, el BM estima que el crecimiento se modere al 6,6 % entre abril de 2026 y marzo de 2027, una caída del 1,1 % respecto al período anterior vinculada con una merma de la demanda privada debido a los precios más altos de la energía y otros costos de insumos.
Japón, la única economía de Asia que forma parte del G7, desacelerará su crecimiento del 1,1 % de 2025 al 0,7 % en 2026, según el informe.