Meloni, en una comparecencia parlamentaria de cara al próximo Consejo Europeo del 18 de junio, defendió la amistad de Italia con Israel pero también los derechos del pueblo palestino para "avanzar hacia la solución de dos Estados" como solución al conflicto.
En primer lugar, aclaró que "Israel tiene derecho a vivir en seguridad, sin la amenaza de ataques terroristas" o milicias armadas en sus fronteras y opinó que Europa "debe reconocer esta necesidad como parte esencial de toda perspectiva de estabilidad regional".
Pero, acto seguido, criticó "la inaceptable gravedad de la situación humanitaria en Gaza y la ilegalidad de los asentamientos en Cisjordania", una postura que ha acordado recientemente junto a otros socios como Francia, Alemania y Reino Unido.
Por eso, dijo que pretende apoyar "medidas específicas" contra los colonos violentos o contra las personas que "fomentan el odio y el extremismo".
En concreto citó al ministro Ben Gvir, para quien Roma ha pedido sanciones por sus vejaciones con los activistas de la Sumud Global Flotilla, unos hechos ya investigados por la Fiscalía italiana.
Meloni afeó su "conducta inaceptable" y le reprochó sus últimos insultos sobre Italia: "Son declaraciones intolerables para Italia pero también poco dignas para Israel", dijo.
No obstante, la política italiana consideró que el enfoque europeo con Israel "debe ser pragmático y debe priorizar" el objetivo de pacificar la región.
"No creo que aislar a Israel pueda ser un objetivo ni una estrategia europea, sino que es un fenómeno peligroso que aleja la paz, la hace más difícil y termina fortaleciendo las posiciones más extremistas tanto en Israel como entre los enemigos de Israel, que siempre han trabajado para lograr ese aislamiento", advirtió.
Ante las peticiones de que la Unión Europea suspenda su Acuerdo de Asociación con Israel, el marco que comprende sus relaciones diplomáticos, Meloni lo tachó directamente de "error".
"Castigar a la sociedad civil israelí con medidas restrictivas no solo sería un error, sino que además sería contraproducente", opinó.
La primera ministra expresó su deseo de que el Consejo Europeo reflexione con profundidad, sin "polémicas fáciles", sobre las relaciones con Israel y sobre las guerras en Líbano o en Irán.