La galería Artur Ramon de Barcelona acoge desde el viernes hasta el 9 de octubre este proyecto, en el que se exhiben por primera vez una treintena de grabados del artista mallorquín, de entre 2010 y 2026, que dan cuenta de su proceso experimental y matérico.
Barceló no exponía obra inédita en una galería barcelonesa desde 1990, pero ahora, según explicó este jueves el artista en una rueda de prensa, "se ha dado el momento y tiene sentido".
En esta obra gráfica, explora todo tipo de técnicas de estampación, desde aguatinta, aguafuerte o xilografía, a litografía, carborundum, rodete, serigrafía, barniz o collage, utilizando, en ocasiones, elementos orgánicos como semillas y mica.
Posteriormente, son Joan Roma y Takeshi Motomiya -que trabajaron muchos años con Antoni Tàpies- los encargados de imprimir las obras, que el pintor de Felanitx ha trabajado entre 2010 y 2012, cuando los conoció, y entre 2024 y la actualidad, cuando se reeinició la colaboración, tras una época de parón por diversas circunstancias, tanto por sus viajes por el mundo, como por la pandemia.
Aunque es más conocido por sus pinturas y sus cerámicas que por sus grabados, hoy Barceló consideró que es un "medio más de pintura", aunque con la pintura "trabajas directamente sobre una tela y aquí es como una impresión, que por definición hay que reproducir". "Aunque, a mí, la edición me interesa poco y, si pudiera, haría sólo una o dos copias", añadió.
En su opinión, estos grabados que presenta y el resto de los que ha hecho en Barcelona, una setentena en total, tienen un "aire" barcelonés, diferente a los que hace en París, aunque utilice las mismas planchas, el mismo cobre, el mismo ácido sulfúrico o el mismo ácido nítrico.
Con referentes como Rembrandt, Goya, Picasso, Piranesi o Munch, Barceló avanzó que está trabajando en un nuevo libro con el que mostrar todos estos grabados.
Entre sus nuevos proyectos se incluye su intención de pintar en su taller de Mallorca, una vez que ha acabado el proyecto de los tapices que decorarán la catedral de Notre Dame de París, uno de ellos ya tejiéndose en una fase avanzada y los otros dos a punto de entrar en el telar.