"Actualmente, los niños viven con miedo a infectarse, pero también con el de perder a sus familiares, a su madre, a su padre", declaró el responsable de respuesta al ébola de Save the Children, Babou Rukengeza, en una rueda de prensa virtual.
El doctor Rukengeza, que está sobre el terreno, explicó que una de las principales misiones de la organización es apoyar a aquellos niños que han perdido a algún padre o madre, pues se trata de un momento en el que los menores son "especialmente vulnerables".
"Necesitamos ponerlos en hogares temporales para que tengan tiempo de recuperarse y que nuestro personal pueda apoyarlos", añadió.
En sus equipos de respuesta, Save the Children incluye tanto primeros auxilios como ayuda psicológica, social, de prevención de infecciones y educación para los niños y sus familiares, que en esta situación suelen sentir "angustia" y "ansiedad".
"Las familias ahora tienen miedo de dejar que los niños vayan a la escuela. Esto es una de las cosas que estamos viendo ahora. Y estamos tratando de poner a todos los profesionales de control de infecciones en las escuelas y convencer a las familias de que pueden traer a los niños de regreso a la escuela", afirmó Rukengeza.
Además, destacó que la infección por el virus del Ébola es mayor en mujeres y niñas, pues son ellas quienes "realmente administran el hogar" y se encargan de traer agua, de cocinar y de cuidar a los demás.
"Cuando tenemos una persona enferma, hay una mujer que estará allí. La madre estará allí para cuidar a la persona enferma. Y cuando está en contacto con su cuerpo puede infectarse", detalló.
El brote de ébola también está impactando en la desnutrición en una zona ya azotada por este fenómeno antes de la reaparición del virus debido al conflicto que azota el este de la RDC desde 1998, motivo por el que la ONG está acercando a los niños y sus familias alimentos.
Según los últimos datos de las autoridades congoleñas, la enfermedad ha causado 127 muertes incluidas en 635 casos confirmados en la RDC.
La epidemia se ha expandido a la vecina Uganda, donde se han confirmado hasta ahora 19 contagios, incluidos 14 casos que se consideran importados de la RDC y entre los que hay dos fallecimientos.
El brote se corresponde con la cepa de Bundibugyo, cuya tasa de letalidad oscila entre el 30 % y el 50 % y para la que no existe vacuna autorizada o tratamiento específico, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), que considera "alto" el riesgo de brote en África subsahariana y "bajo" a escala global.