En la homilía de la misa de despedida, en el puerto de la capital isleña, el pontífice recordó una observación del papa Francisco sobre el desequilibrio que mueve a muchas personas a hacer las cosas a toda velocidad para sentirse ocupadas, en una prisa constante que las lleva a "atropellar todo lo que tienen alrededor" y que, además impacta, en el ambiente.
"Son palabras que interpelan también la vocación turística de Tenerife, sea respecto al corazón del que decide pasar aquí un período de vacaciones, sea para el que vive y trabaja en la isla, en contacto con visitantes de tantos países del mundo", reflexionó León XIV.
Y se preguntó: "¿Qué busca el corazón humano? ¿Cómo responder a su sed de manera no engañosa? Qué importante es, especialmente para quien se deja orientar por el Evangelio, no reducir todo a comercio y beneficio", según él mismo respondió.
El turismo es un pilar fundamental de la economía de las islas Canarias, que en 2025 generó 23.000 millones de euros de valor añadido en el archipiélago, equivalente al 40 % del PIB de esta región insular española, con 413.000 puestos de trabajo.
El papa incidió, una vez más, en el asunto que lo ha llevado hasta las Canarias, el drama migratorio, para dar las gracias a los tinerfeños "por lo que son y por lo que hacen" en un lugar de "rostro amigo", hospitalario de personas" y de "comunidades fraternas".
Ante cerca de 40.000 fieles, el pontífice proclamó que "ningún ser humano es una isla", pues "no hay obstáculo, distancia, peligro o amenaza que pueda impedir a cada uno su viaje".
Habló de los pobres y del "lugar privilegiado" que ocupan en la misión de la Iglesia, que sobre todo es "específico en estas islas (Canarias), en el centro de rutas migratorias que lo hacen lugar de primera acogida de hermanos y hermanas cuyo viaje está generalmente expuesto a peligros y violencias inenarrables".
Y propuso aprender de ellos porque "solo comparando nuestras quejas con sus sufrimientos y privaciones, es posible recibir un reproche que nos invite a simplificar nuestra vida", dijo.
Tras una semana de visita apostólica en Madrid, Barcelona y las islas Canarias, el papa partirá hacia el Vaticano Roma tras ser despedido por el rey Felipe VI.