"Los ataques violaron el derecho internacional humanitario y pueden constituir crímenes de guerra", advirtió la organización de derechos humanos en un comunicado, en el que además alertó de la escasa documentación sobre los ataques iraníes "debido a las restricciones al acceso de información impuestas por el Gobierno" del país persa.
El ataque contra Baréin, que mató a un hombre bangladesí y provocó dos heridos graves, ocurrió la madrugada del 2 de marzo, cuando dos proyectiles a los que AI apuntó como "muy probablemente drones 'Shahed'" impactaron en un petrolero que se encontraba en dique seco en un astillero donde trabajaba el fallecido, en la localidad norteña de Al Hidd.
La ONG señaló que, en el momento del impacto, el petrolero "seguía siendo un objetivo civil" que estaba "atracado en un astillero civil mientras trabajadores civiles realizaban reparaciones, sin participar en operaciones militares", por ello lo consideran un "probable" crimen de guerra.
Por otro lado, el ataque contra Arabia Saudí con un proyectil -"probablemente un dron 'Shahed' lanzado por las autoridades iraníes o por alguno de sus grupos armados aliados", según AI- causó tres muertos y diez heridos en un campamento de trabajadores de Al Kharj, en el interior del país, durante la tarde del 8 de marzo.
La organización destacó que todas las víctimas eran civiles que trabajaban para una empresa de limpieza y que "todos los testigos afirmaron que ninguna fuerza militar, ni estadounidense ni saudí, se encontraba en el campo de trabajo antes del ataque".
Reconoció que el objetivo iraní pudo ser la base aérea del príncipe Sultán, situada a unos 15 kilómetros de distancia y con presencia estadounidense, pero aún así incidió en que los hechos "deben investigarse como un ataque indiscriminado, ya que las autoridades iraníes no distinguieron entre objetivos militares y civiles u objetos civiles, lo que constituiría un crimen de guerra".
La organización de derechos humanos recordó que los ataques de Irán contra el golfo Pérsico iniciados el pasado 28 de febrero, en respuesta a la ofensiva bélica iniciada por Israel y Estados Unidos, provocaron al menos 28 muertos y cientos de heridos, según AI.