El Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) informó a medios locales que ninguno de estos pasajeros desarrolló la enfermedad durante el período de observación, por lo que todos los estadounidenses sometidos a cuarentena fueron autorizados a abandonar la instalación médica donde permanecían bajo monitoreo.
La medida pone fin a una respuesta sanitaria que involucró a 18 ciudadanos estadounidenses potencialmente expuestos al virus Andes, una rara variante del hantavirus.
Los pasajeros fueron trasladados a una unidad especializada en Nebraska tras regresar al país desde el crucero MV Hondius.
El brote, detectado durante la travesía en el Atlántico Sur, dejó tres fallecidos y generó controversia después de que el secretario de Salud, Robert Kennedy, ordenara mantener aislada a una pasajera que se oponía a la cuarentena.
Las autoridades sanitarias consideraron que los pasajeros habían estado expuestos al virus Andes, una cepa poco común identificada principalmente en Sudamérica y una de las pocas variantes de hantavirus con capacidad de transmisión entre personas.