En una decisión publicada por la jefatura de Gobierno del este de Libia para "organizar" la entrada de "ciertas nacionalidades extranjeras", la cartera estatal anunció prohibir el acceso al territorio del país de nacionales de Sudán, Eritrea, Etiopía y Somalia excepto a "misiones diplomáticas y consulares" en el país magrebi y personal en la "educación y salud" con condición "contratos de trabajo" vigentes en Libia.
El documento prevé una "aplicación inmediata" y "generalizada" de la decisión al prohibir la entrada al país por las vías terrestres, marítimas y aéreas de los migrantes de los países citados y tomar medidas para "deportar" los sujetos extranjeros que no tengan "permisos de residencia vigentes".
Las autoridades del este de Libia habían proedido a un ola de detenciones de migrantes "en situación irregular" tras una "intensa campaña de seguridad" efectuada por el Ejército Nacional Libio (LNA, por sus siglas en inglés), liderado por el mariscal Jalifa Haftar.
El país magrebi ha conocido una ola de protestas contra los migrantes después de que diversos usuarios de redes sociales publicaran que Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) estaba emitiendo permisos de asilo para migrantes, un hecho que la agencia de la ONU ya había desmentido en repetidas ocasiones.
Libia se convirtió, a partir de 2011, tras el derrocamiento del dictador Muamar Gadafi, en un territorio de tránsito masivo de migrantes hacia Europa, y en los dos últimos años fue el principal punto de partida de la ruta migratoria del Mediterráneo central hacia las costas europeas.